Escuela hogar en Morella, Castellón. 1986-1994

Un inesperado viaje me ha trasladado por mi cumpleaños hasta el mediterráneo. Y en el camino, he tenido la gran suerte de volver a visitar el interior de la escuela hogar de Morella. Sus autores eran unos jovencísimos Enric Miralles (DEP) y Carme Pinós inmersos en una meteórica carrera. Con un lenguaje propio, desarrollaron un estilo deconstructivista muy diferente a todo lo existente en aquel momento. Su relación sentimental y laboral se rompió en 1990 (antes de la construcción de este centro educativo). Lo deja bien claro la portada de la edición conjunta de la revista El croquis (número 30+49-50), un ejemplar que consulté muchísimo durante mi época de estudiante. Por ello, la dirección de obra del edificio de Morella la llevó en exclusiva Carme Pinós.

Hoy día muchos estudiantes de arquitectura con los que hablo no conocen a ninguno de los dos arquitectos, a pesar de que la segunda sigue en activo. Y bueno, las iniciales del  primero siguen operativas en el estudio barcelonés de la que fuera su segunda y última pareja sentimental y profesional: Benedetta Tagliablue. Pero para mí, EMBT es sólo la luz de una estrella que ya se apagó y antes o después terminará por extinguirse. Y es que desgraciadamente Enric nos abandonó en 2002 siendo muy joven (47 años).

La primera vez que estuve en Morella fue en el año 1999, recién licenciado en la escuela de arquitectura. En pleno agosto, recuerdo que un calor espantoso derretía el hormigón de los suelos y de las paredes exteriores. Acompañado por la conserje de este colegio (que residía allí) y con mi cámara réflex analógica en la mano me adentré en el interior de este impresionante centro escolar. En aquel momento ya conocía perfectamente el edificio (planos y fotografías), pero su gran complejidad hacía imprescindible visitarlo.

En aquella época, arquitectos y estudiantes de arquitectura de todos los lugares de España y del extranjero recorrían los edificios de este equipo de técnicos que había conseguido crear un lenguaje propio y colarse en lo más alto del panorama internacional. Fue una carrera fulminante, convulsa y fugaz a la vez, pero su trabajo sirvió para ofrecer una visión muy personal de la arquitectura contemporánea, reinterpretando los principios de la modernidad corbuseriana. Recuerdo que siendo estudiante, al término de una pequeña conferencia de Miralles en el centro Arteleku de San Sebastián, me acerqué hasta él y le pregunté, desde mi inocencia e ignorancia, en qué se inspiraba para desarrollar sus proyectos. La respuesta me sorprendió muchísimo, porque Enric mencionó en primer lugar a Le Corbusier. En aquel momento no pude entenderlo. Hoy, con el paso del tiempo, por fin he comprendido sus palabras. En Morella, de hecho, se pueden reconocer múltiples huellas del gran maestro suizo, como los brise-soleil verticales empleados en el exterior y en el interior de esta escuela. O las puertas pivotantes. O las composiciones geométricas de las fachadas. Pero también recurre a la cubierta ajardinada, la fachada libre, la ventana horizontal, etc.

La visita que he realizado en esta ocasión me ha trasladado inexorablemente en el tiempo. Y a la vez, me ha servido para ver el efecto que éste ha producido sobre esta emblemática obra.

Al aparcar mi coche en la explanada superior del centro, me da la bienvenida un potente canalón de sección en “V” que descuelga de una cubierta triangular de acero corten y me anuncia la presencia cercana de una arquitectura transgresora. Una línea interminable que recorre de lado a lado la fachada a frente de parcela y tensa el espacio como un arco a punto de disparar una flecha. Comienzo a descender la rampa de acceso al edificio siento que estoy penetrando en el interior de un trozo de la historia. Al menos de mi historia, la que me acompañó siendo estudiante y la que acompañará siempre. Esta obra se adapta al terreno, como un conjunto de piezas caídas sobre una áspera ladera, dejando que luz, aire, paisaje y edificio convivan en armonía.

Mi nuevo encuentro con este gran trabajo fue posible gracias a la actual directora (Pilar) a la que agradezco su tiempo y amabilidad. De su mano pude recorrer el interior de esta original obra y desgranar su opinión como principal responsable del funcionamiento del edificio. De este modo pude conocer los problemas de corrientes de aire interiores que sufren, y que ha supuesto la colocación de una doble puerta de acceso en algunas zonas. También han padecido filtraciones de agua sobre las aulas. Por ello, la gran terraza con lucernarios trapezoidales ha tenido que rehacerse por completo en dos ocasiones. Esto ha supuesto la alteración sustancial de la estética de esta zona, donde no solo se ha sustituido el material de revestimiento, sino que además se han eliminado lucernarios, bancos y los pocos lucernarios que han mantenido han quedado sobre elevados respecto al pavimento. También se han introducido bajantes de zinc donde antes la salida del agua de lluvia recogida se vertía libremente sobre el terreno (por ejemplo, en la zona de la entrada, al final de la rampa).Algunos cambios derivados del uso pueden comprenderse; otros, no tanto. La seguridad de las barandillas siempre fue un tema delicado en esta obra. Hoy día no cumpliría con el Código Técnico. Y en su momento, Carme Pinós defendía el diseño en las conferencias diciendo que “frente al mar tampoco existen barandillas, y no por ello las personas se precipitan sobre él”. A pesar de todo ello, actualmente apenas se han alterado algún pequeño tramo y sin embargo no consta la caída de ningún niño derivada de la seguridad de sus antepechos.

La acción de la naturaleza y las bajas temperaturas del invierno en también han causado daños sobre el edificio. Morella se encuentra a 984 metros de altitud, y en mi reciente paseo por esta obra pude observar soleras y losas de hormigón rajadas/escamadas, aplacados de piedra fracturados, elementos metálicos oxidados, etc. Y por los datos que poseo, el gran portón rojo con ruedas  ubicado en la entrada principal se soltó de sus fijaciones y los responsables del centro decidieron que lo mejor era que fuera retirado. Mejor suerte tuvo la enorme puerta pivotante del gimnasio, que a pesar de ceder (y caer) pudo ser recolocada en misma ubicación. A pesar de todo ello considero que la obra se encuentra en buen estado de conservación, seguramente porque ha estado en uso y ha tenido un mantenimiento adecuado. Porque otras obras de los mismos autores como la instalaciones de tiro con arco de Vall d´Hebron presentan un importante estado de deterioro.

En el año 2011 adquirí en Barcelona un libro recién publicado. Bajo el título “Enric Miralles a izquierda y derecha (también sin gafas)” el joven escultor catalán2.0  David Bestué analiza desde una opinión muy personal la mayoría de las obras del arquitecto, con la perspectiva del paso del tiempo y desde unos ojos “diferentes”. Este libro es muy recomendable pero debo reivindicar que quien hizo el encargo se olvidó incluir a Carme Pinós, al que nadie puede negar su participación en dichas obras a pesar de que, seguramente, el gran mérito deba recaer sobre Enric.

Recomiendo visitar esta gran obra, aunque soy consciente de que a la mayoría de los vecinos de esta pequeña localidad castellonense este edificio les parece espantoso. Pero es por desconocimiento. Porque si te dejas llevar, puedes adéntrate en el maravilloso mundo imaginado por Carme y Enric, disfrutar del juego interior de los espacios, saborear los pequeños detalles y comprender el valor del ingente trabajo que hay detrás de su obra.

A mí me ha encantado como la primera vez, y volveré en cuanto tenga ocasión. Porque si fuera posible, desearía permanecer en el interior sin prisas, con los planos de planta en la mano y aprendiendo de una arquitectura única e inimitable. Para mí, la escuela hogar de Morella es un imprescindible. Gracias, Enric (DEP) y Carme.

introducción al museo soulages

Inmerso en una trepidante y magnética vorágine que me atrapa inexorablemente para terminar la casa 33, he podido escaparme unos días a Francia con la excusa de visitar el Museo Soulages. Se trata de la primera gran obra de RCR arquitectes fuera de nuestras fronteras y supuso el camino de no retorno hacia la consecución del Pritzker en 2017. Esta escapada se ha producido casualmente justo un año después de haber recorrido gran parte de su obra por la provincia de Girona. Un viaje que sin duda marcó mi visión de la arquitectura.

Próximamente espero poder escribir acerca de mi visita a este contundente y original construcción de acero, y contextualizarla con el resto de su obra. Aprovecho para dar las gracias por su simpatía al grupo de estudiantes de tercer curso de  la Escuela de Arquitectura de Donosti (donde yo estudié), con los cuales coincidí de forma totalmente fortuita en la puerta de este museo. Me trasladó a mis años de estudiante, cuando yo disfrutaba de la misma forma que ellos descubriendo por Europa con mis profesores obras emblemáticas de grandes arquitectos.

Una de esas estudiantes me preguntó directamente: “ ¿ La arquitectura es tu gran pasión?. Y yo le respondí: “Sí. Totalmente”. Y pensé hacia mi interior: “Si no, no estaría aquí solo en mitad de Francia”. La ilusión es muy importante, y hay que alimentarla cada día. Con la arquitectura, también.

reforma de portal en vitoria-gasteiz

 

Hoy quiero compartir con vosotros uno de los últimos espacios que poseen mi firma. Se trata de un portal ubicado en el centro de vitoria-gasteiz, donde la geometría juega con el espacio, abrazando el aire y envolviendo a las personas que lo atraviesan. Donde la luz de la calle atraviesa el techo del portal y se diluye en un gran espejo ubicado al fonde del espacio. Y todo esto sucede gracias al gran protagonista de esta obra: la lámpara “RAY ONE”. Un prototipo diseñado por mí y que simplemente ha quedado espectacular.

Las obras nunca se terminan. Se abandonan. Y tampoco resultan jamás como fueron imaginadas. Con suerte, se aproximan. En el camino se pierden intenciones deseadas; y se encuentran sensaciones inesperadas. A veces el resultado es simplemente sorprendente. Para bien o para mal. Pero la búsqueda de un lenguaje propio se transmite en cada proyecto. A través de cada línea, de cada superficie. De cada espacio.

No me interesan las ideas: me importa el resultado. El estilo (aunque no sea el mío). Lo que me transmiten los espacios. Porque las ideas pueden ser muy interesantes, pero si no hay sentimientos es porque la calidad de esa arquitectura no es suficientemente buena.

Esta obra de reforma de portal vuelve a transmitir la idea de “movimiento detenido en el tiempo”. Una obsesión en mi trabajo. Un espacio donde las líneas se abren y se cierran; se juntan y se separan. Donde los reflejos confunden y los límites se diluyen. Público. Privado. Portal. Frontera. Suelo. Pared. Techo. ¿Dónde está el límite?

A pesar de los pequeños cambios acontecidos a lo largo de la obra, estoy contento con el resultado.

cumpliendo sueños

Estoy en esa edad en la que dejas de cumplir años y comienzas a cumplir sueños. En una etapa en la que comienzas a recoger los frutos del trabajo diario y dispones de la perspectiva suficiente para saber qué es lo que quieres. Mi vida es la arquitectura; y me interesa, porque es donde quiero pasar el resto de mi vida. El primer paso es la terminación de ese espacio llamado “hogar”, donde cada persona puede sentirse completamente cómodo y realizado. Porque ahora, desde la madurez y enriquecido por los avatares del destino, he aprendido a ver con otros ojos el valor de cada pieza que compone ese complejo puzzle denominado “casa”.

La vida es un proceso en el que aprendemos a cada paso. De cada decisión. De cada acierto. Y por supuesto, de cada error. Existen ciertas profesiones que requieren una especial observación del entorno: fotógrafos, escritores, artistas de todo tipo de disciplinas, etc. También en mi profesión. Porque comprender el comportamiento  de las personas es la mejor inspiración que existe para “crear”. A esa capacidad de observación deben añadirse algunos otros “ingredientes”. Entre ellos están el disponer de una especial sensibilidad hacia los estímulos exteriores, una dosis adecuada de búsqueda interior y creatividad, y por último un espíritu que trabaje en la búsqueda de nuevos lenguajes.

Una puerta puede separar dos mundos. Dos estados. Dos situaciones opuestas. En un instante. Y transformar un espacio en dos. Luz u oscuridad. Libertad o cautiverio. Ruido o silencio. Calor o frío. Refugio o peligro. O muchas otras cosas más. Una puerta puede ser la entrada a un universo.Y cuando una puerta se abre por primera vez, la sorpresa que nos depara puede ser enorme. Pura incertidumbre. Excepto en un caso, como el mío. En el que durante muchos años he estado a ambos lados de la puerta, sin poder abrirla, ya que en el interior solo estaba el “vacío”. Por eso, instalar la pasarela de acceso a la vivienda que he proyectado ha sido simplemente emocionante, porque ha actuado como un timón, permitiendo enderezar el rumbo de la nave.

En mitad de un lluvioso y frío invierno, donde apenas puedo sentir el calor del lejano sol, me encuentro plenamente inmerso en el reto más importante de mi vida: la culminación de la casa 33. Un complejo trabajo que conforma lo que he denominado como “fase 2”.El motivo queda más que justificado.

Una labor que supone compaginar el diseño y organización de todos los gremios que intervienen en la obra con mi ya de por sí intenso trabajo como arquitecto. Pero el esfuerzo merece la pena. Y cada avance, por minúsculo que sea, me inunda de satisfacción y me acerca, lentamente pero con paso firme, hacia mi anhelado sueño.

La construcción de mi propia casa-estudio me ha enseñado muchas cosas. Algunas de ellas pueden resultar muy básicas, pero he descubierto que solo indagando hasta llegar al origen de los elementos que nos rodean se consigue avanzar.

El mundo en el que me muevo supone la transformación del medio. Implica la utilización de los recursos naturales existentes  mediante procesos industriales que conforman los diferentes materiales. Y estos elementos, combinados de infinitas formas según el diseño del proyectista, facilitan la creación de nuevos “lugares” gracias a la acción de los diferentes trabajadores que intervienen en la obra. Algunos de esos  trabajos de transformación soy capaz de hacerlos yo mismo (muy pocos) y para el resto existen los diferentes gremios especializados en cada tarea. De esta forma surgen los espacios que habitamos.

El resultado podría ser considerado “mágico” hasta hace muy poco tiempo dentro del espectro que abarca la historia de la humanidad. De este modo ocurren cosas que pueden parecernos “normales”, pero que llevan una larguísima historia detrás. Algo tan básico como pulsar un interruptor y conseguir que una luz se ilumine, o abrir un grifo y que surja un chorro de agua con una fuerza vigorosa. Cosas simples, pero a la vez complejas. Importantes, que demasiadas veces no se valoran en su justa medida. Y que incluso a un arquitecto con una amplia experiencia como yo le hacen reflexionar sobre la importancia de cada pieza que compone una obra, así como del valor presente y futuro de los recursos disponibles.

Y así, paso a paso, avanzo con decisión hacia la consecución de mi próxima meta. Con algunos miedos. Con muchas dudas. Pero también con una desbordante dosis de ilusión. Y sabiendo en todo momento que el resultado es completamente mío. Para bien o para mal. Porque seguramente cometa errores. Por diferentes motivos. Pero esto es algo que no me importa .Diseñar cada una de las piezas que componen el complejo puzle de la arquitectura implica descartar otras infinitas opciones.

En las obras que he hecho hasta ahora sólo ha habido pequeñas pinceladas de mí. Y estoy orgulloso de mi trabajo, pero las circunstancias no siempre te dejan espacio para la libertad creativa. De hecho, hasta ahora sólo he podido ser yo mismo en el proyecto fin de carrera: un parque de bomberos en San Sebastián. De eso hace ya muchos años y fue, lógicamente, una obra no construida. Esta obra es un caso muy diferente: sin limitaciones. Mi yo hecho arquitectura. Soy un afortunado. Y consciente de ello,espero aprovechar mi oportunidad.

¡Feliz arquitectur-año nuevo!

La llegada de la navidad nos conduce inexorablemente a la finalización de otro año más. En este último caso,  ha sido el 2017: el periodo en que 3 valientes arquitectos de Olot se hicieron con el premio Pritzker. Aunque por supuesto en los 365 días de este último año han sucedido muchísimos otros acontecimientos dentro y fuera del mundo de la arquitectura. Hechos que deben ser tenidos en cuenta por las personas que nos dedicamos a planificar los escenarios donde sucede la vida.

En 2017 ha seguido de plena actualidad el calentamiento global por sus evidentes consecuencias, aunque no todos están dispuestos a ver. Sin duda, la eficiencia energética de los edificios será el principal reto para el mundo de la construcción en el futuro inmediato. Mayor aislamiento, menor demanda energética y utilización de energías limpias serán el guion de nuestras nuevas obras, sin olvidarnos de la importancia de la calidad del aire interior.

Nos encontramos inmersos en pleno desarrollo de la era digital: un monstruo que crece alimentado por todos en mayor o menor medida, y cuyas consecuencias pueden ser imprevisibles. El “big data” controla en la sombra todos nuestros movimientos, transformando la vida privada de todos nosotros en un “gran hermano” a escala mundial. En alguna población de China incluso, está siendo utilizada esta información como base para evaluar el comportamiento de los ciudadanos y concederles una puntuación (o “rating”), al estilo de las agencias de calificación de riesgos: un auténtico disparate.

De momento el comercio digital ha desplazado al comercio tradicional y en nuestro país ha supuesto el cierre de más de 10.000 tiendas de barrio. Un tejido comercial y productivo  fundamental para dinamizar las ciudades: una pieza clave como para permitir que desaparezca. Cambian los hábitos, mutan las ciudades. Y los edificios se ven obligados a adaptarse a nuevos usos. También las calles, donde la movilidad sostenible desplaza a las formas menos solidarias de transporte. Precisamente por esto y por muchísimas cosas más, es momento de reflexionar. Importante.

El día a día deja poco tiempo para coger perspectiva, y tengo la sensación de caminar con paso rápido bajo una intensa lluvia que me impide mirar alrededor. A veces es necesario alejarse para avanzar con un proyecto.Mi amigo Álvaro, que como el turrón “vuelve a casa por Navidad”, me ha ayudado estos días con la estructura de un proyecto complejo. Conoce bien este campo, pues es a lo que se dedica en Barcelona desde que dejamos de compartir asiento en la escuela de arquitectura de San Sebastián. Nuestras conversaciones nos salpican mutuamente de nuevas conocimientos, y me recuerdan la importancia de seguir en contacto con la arquitectura. Importante.

En un mundo plagado de información. De libros, publicaciones, revistas digitales, ferias temáticas, twits, espacios de coworking, conferencias, talleres, DVD´s, canales de youtube, Facebook, eventos de todo tipo, bienales, show-rooms, EXPO´s, etc. Es imposible estar al día de todas las tendencias. Por ello, como dijo Philip Johnson, “puedes intentar estar a la moda y no conseguirlo nunca o tener tu propio estilo y tal vez conseguir que tu arquitectura triunfe”. Esta es sin duda mi opción. Importante.

En estas pequeñas vacaciones de invierno suelo dedicar más tiempo de lo habitual a la lectura. En una tienda de prensa cercana a mi actual casa adquiero la revista “diseño interior”, una publicación de interiorismo que sin embargo siempre se muestra muy cercana a la arquitectura contemporánea que nos rodea. Su portada no puede evitar ocultar la gran satisfacción de todo el equipo de personas que la hace posible. ¡Es su número 300! Y este sentimiento de “auto-complacencia” se justifica en el artículo de presentación que cada número escribe Pilar Marcos (editorial). No esperaba menos. Y éste no es un éxito cualquiera. Porque yo soy de los que siempre aposté (y apuesto) por el papel en detrimento de la etérea información digital. Este número especial me acompaña estos días y voy descubriéndolo por “capítulos”, es decir, cuando tengo tiempo libre. En él se recopilan los nombres de múltiples diseñadores y arquitectos que marcarán el futuro inmediato del mundo en nuestro sector. Y hay propuestas muy interesantes.

Junto a la revista, cosas del azar, comparten mesa dos pequeños libros adquiridos en mi última vista a la librería Hontza de Donosti. Uno de ellos se titula “ nanotectura: espacios diminutos”, de Rebecca Roke. Un libro cuyo índice es una regla que habla de “tamaños” (como ya hizo Rem Koolhas 20 años atrás en su obra de culto SMLXL). En este caso, los espacios habitables que se recogen son planteamientos efímeros o de escasa entidad. Propuestas que pretenden aportar un punto de vista alternativo acerca de la arquitectura mínima. El resultado de estas investigaciones en la mayoría de los casos tiene pocas posibilidades de aplicación al mundo real, cotidiano. Justo en el momento en el que las “minicasas” están tan de actualidad, no solo en Estados Unidos, donde surgieron en contraposición a la desmesura del sueño americano.

Las viviendas pequeñas en el tejido urbano pueden resultar muy útiles y dignas siempre y cuando cumplan unos mínimos que las hagan ser habitables por un largo periodo de tiempo en caso de ser necesario. Algo que también puede resultar imprescindible en el caso de los campos de refugiados creados lamentablemente a las puertas de Europa. Una fortaleza al estilo medieval que cierra sus compuertas a la plebe, que se ve obligada a vivir extramuros.

El tercer inquilino en la mesa de mi salón (donde suelo leer, de momento) tiene por título “ el futuro de la arquitectura en 100 edificios”, de Marc Kushner. Una pequeña publicación de fácil lectura que ilustra con ejemplos de arquitectura poco convencional reflexiones un tanto disparatadas en  muchos casos, pero que invitan a repensar la arquitectura que nos rodea.

Quiero terminar deseando un muy feliz año nuevo a todos los seguidores de este blog, y haciendo una última reflexión. La tecnología avanza vertiginosamente y provoca el continuo cambio en los hábitos de las personas; sin embargo, los principios fundamentales que guían la existencia del ser humano, más allá de épocas, culturas o religiones, se mantienen inmutables a lo largo de la historia. Fundamentalmente, su búsqueda de la felicidad, el deseo de ser amado y por supuesto la necesidad de descansar en un espacio que sea casa-hogar-refugio.

¡Feliz 2018! Este año sí. Mi sueño, cada vez más cerca.

 

reforma de portal en vitoria-gasteiz

Os muestro una nueva muestra de mi trabajo. Se trata de una obra de reforma de portal en Vitoria-Gasteiz. Un corredor oscuro y alargado que conducía hasta un reducido espacio donde esperar al ascensor se transforma en un lugar amplio y luminoso gracias a la eliminación total de los revestimientos existentes.

Los nuevos materiales sustituyen en la zona de entrada a unos obsoletos peldaños que se refugian en la parte posterior acorralados por un juego en espiral de niveles en el techo. La nueva escalera hasta la planta primera se ubica en la zona posterior del portal, en un arriesgado planteamiento debido a los condicionantes estructurales existentes. Sin embargo, el resultado ha merecido la pena porque libera un gran espacio para los vecinos en la zona de embarque al ascensor. Espero que os guste. Muy pronto os mostraré nuevas obras, nuevo proyectos, diseño de mobiliario y, por supuesto, el gran proyecto estrella de mi carrera: la casa 33. ¡Feliz 2018!

reforma de portal en vitoria-gasteiz

Hay proyectos sencillos que simplemente son bellos. Con pequeños detalles. Como la  última obra de reforma de portal que he finalizado en mi ciudad: vitoria-gasteiz .

Espacios funcionales que contemplan en silencio el ir y venir de los vecinos. Paramentos atentos. Curiosos. Expectantes. Por ellos, lentos pasos atraviesan la luz con la misma ilusión de siempre: un lugar que los conduce hasta su hogar, donde crecieron como personas y fueron felices. Todavía lo son, porque su vida continúa y su fuerza interior es capaz de superar todas las dificultades del camino. Incluyendo las físicas, tarea de la cual he sido yo el abnegado responsable.

Esta obra se caracteriza por su discreta funcionalidad. Jugando con las líneas que envuelven  y se quedan, mientras otras se reflejan y se alejan. Y todo ello para acompañar a los vecinos en su caminar. Donde pasos envejecidos se alejan ensimismados en sus recuerdos.

Piernas cansadas, luchadoras y volcadas con los suyos. Y que hoy agradecen la desaparición de aquellos interminables peldaños.

Pasos que solo se detienen puntualmente frente a unas cajas metálicas frías. Contenedores   de alargados sobres blancos, fríos, que con los años perdieron el calor del romanticismo manuscrito. Noticias que poco a poco se fueron independizando del papel, sin que nadie le preguntara su opinión al destinatario.

Otras piernas más jóvenes permanecen inmóviles en el umbral de la puerta antes de entrar a este nuevo espacio; pulsan un botón, esperan y recorren velozmente un suelo cuadriculado colocado con esmero. Mensajeros que traen otro tipo de cajas mucho más alegres, porque su áspera piel marrón siempre envuelve una anhelada compra de la era 2.0.

Me gusta lo que hago. Aunque no siempre el cliente me permite hacer lo que yo quiero. En cuanto a diseño. Otras veces son las circunstancias. Pero siempre hay un hueco para la belleza. Sobre todo en casos como éste, donde mi proyecto cumple claramente con una función. Y si te detienes, y observas con atención el movimiento de las personas, comprendes que los espacios adquieren una increíble vida al ser utilizados, y eso, da sentido a mi trabajo.

 

reforma de portal en la calle coronación de vitoria-gasteiz

   

   Hoy os muestro el último proyecto de reforma de portal que he realizado. Se ubica en una de las zonas urbanas más degradadas de mi ciudad, en el corazón del barrio de Coronación . El edificio no puede evitar mostrar los achaques propios de su edad, y las arrugas hacen acto de presencia en su anciana piel. Los años han curtido las blancas y lustrosas paredes que antaño envolvían los sueños de los nuevos propietarios. El inmueble mira de reojo a sus vecinos y deja escapar un suspiro añorando sus tiempos de juventud, en los que viajeros recién llegados del Sur inundaban las calles de alegría, ilusión y trabajo. Venían atraídos por la esperanza de un futuro mejor, y llenaban edificios como éste de esperanza, vida y futuro. Emigrantes de Extremadura o Andalucía, tal vez de Málaga, como mis padres, un lugar donde las nubes no alcanzan a cubrir el cielo infinito.

    Por todo ello he querido que mi trabajo sirva para recuperar el brillo de aquellos inolvidables años, y que las nuevas generaciones  disfruten de un renovado corazón que los impulse a alcanzar sus metas. Mi proyecto pretende inundar de luz  el acceso al edificio y llenar de vida este espacio para dar una segunda oportunidad a los sueños. Una vez más esta obra incorpora una serie de elementos que caracterizan mi convulsa arquitectura, y que redundan en la idea de constante dinamismo presente en mis proyectos.

En esta ocasión, un rayo de luz  recorre diagonalmente el techo del portal con el fin de otorgar la máxima dimensión al espacio existente. Una figura blanca, potente, retro iluminada y rematada con el perfil 094 de Viabizunno sobre una “noche” oscura (falso techo negro más bajo). Una desafiante forma que nos conduce hasta el hueco de la escalera: un vacío vertical donde se disipa el rayo eléctrico y aparece la naturaleza en forma de jardín artificial de piedras blancas y troncos naturales de abedul (corteza blanca). De esta forma, y con muy pocos elementos consigo una interesante escenografía que rompe por completo con el envejecido entorno del edificio. Espero que os guste.

A propósito de la casa 33 (3)

 

 Hace ya muchos años que concluí mis estudios de arquitectura. Pero eso no me convirtió en arquitecto. La vida me condujo por el mundo de la construcción, y finalmente fui jefe de obra y aprendiz de todos los gremios antes que arquitecto. Esto me situó, sin querer, con el paso del tiempo, en una posición privilegiada. Y es que poseer un título universitario no te convierte en un profesional, al igual que tener un piano no te transforma en pianista o tener un hijo no te convierte en padre.

A día de hoy, con cerca de cuatrocientas obras de reformas de portales, y otros cientos de obras de rehabilitación de todo tipo a mis espaldas me considero preparado para afrontar cualquier reto. Y la casa 33 es sin duda el más importante de mi carrera. Hasta el momento. Una obra que por fin ha comenzado de nuevo a caminar, tras un  largo periodo varado en la estación de los sueños incumplidos.

Éste es el momento de muchas decisiones. De definir con serenidad y buen gusto todos los remates. Es la hora de realizar avances importantes, de demostrar sensibilidad, de disfrutar de los conocimientos adquiridos por el camino y de dar lo mejor de mí mismo. Nunca existirá un instante como éste. Porque con constancia, ilusión e interés por aprender, todos los sueños se pueden cumplir.

Y quiero terminar este post con un cuento popular adaptado por Eloy Moreno, mi escritor favorito, incluido en su obra “Cuentos para entender el mundo”. Se titula: “El niño que pudo hacerlo”.

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua.

La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo, la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía, buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.

Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.

-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo?- comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.

-Yo sí sé cómo lo hizo- dijo.

-¿Cómo?- respondieron sorprendidos.

-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

A propósito de la casa 33 (2)

 

IDEA DE PROYECTO

(Extraído de la memoria del proyecto básico)

La casa 33 es el fruto de un largo proceso de reflexiones y está destinada a ser la vivienda del arquitecto que suscribe. Un lugar donde escribir, dibujar, leer, crear, pensar y amar.

Ha sido un trabajo arduo. Al no tener ninguna directriz previa (el cliente no existe) el campo de posibilidades que se abre es infinito. A ello hay que unir la falta de tiempo para dar continuidad al pensamiento . Como dijo Pablo Picasso: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”.

El proyecto es el resultado de una introspección sobre el significado de una “vivienda unifamiliar”. Todo ello, tamizado por las experiencias vividas en mis viajes y por las imágenes grabadas en mi retina  a través de los libros y revistas de arquitectura. A su vez, es un proyecto de experimentación, lo que conlleva asumir (muy conscientemente) ciertos riesgos, pero con la confianza de poder obtener un resultado de calidad que perdure en el tiempo.

La idea de esta vivienda nace del concepto corbuseriano de “promenade architecturale”. En una reciente visita a la Villa La Roche-Jeanneret de Paris (actual sede de la Fundación Le Corbusier) y salvando lógicamente la astronómica distancia, he podido comprobar la coincidencia en la búsqueda de las mismas finalidades. La diversidad de recorridos, el enriquecimiento de las perspectivas, los juegos de luz, la fuga infinita de la vista, etc redundan en una misma idea de arquitectura.

Peña Ganchegui resume perfectamente la arquitectura con esta frase: “ Mover el espacio para llenar el tiempo”. Estas palabras definen con total exactitud mi visión de la arquitectura y que lógicamente he plasmado en la casa 33.

Quiero hacer también una referencia a Mies Van der Rohe cuando manifestaba que “La arquitectura debe manifestar el espíritu de su tiempo”. Demasiadas veces (por diversos motivos que no vienen al caso) el paisaje que nos rodea se va empobreciendo paulatinamente por arquitecturas de escaso valor. Porque la recuperación de la tradición no justifica la creación de obras ajenas a la época en que vivimos. Desde mi punto de vista, es importante el empleo de materiales y técnicas constructivas actuales, pero que garanticen la durabilidad en el tiempo. Y todo ello unido a una intencionalidad: el diseño interior y exterior de los espacios no pueden dejarse al azar.

Por todo ello,este proyecto es en definitiva un cúmulo de sensaciones buscadas. Porque…

… me gusta jugar con el visitante o morador, sorprenderle sin fin; que nunca llegue a conocer todas las posibilidades de la casa por ser éstas infinitas.

… me gusta conducirle por recorridos establecidos (sin que él lo sepa) y a la vez que tenga multiplicidad de posibilidades.

… me gusta provocar nuevas experiencias, mover las paredes y que el edificio reclame la atención del que lo observa.

… me gusta la versatilidad de lo espacios para acoger diferentes funciones a lo largo del día.

… me gustan los espacios panópticos, que la vista no tenga barreras.

Y a la vez, me gusta que la perspectiva enriquezca el proyecto, que el espacio no se pueda dominar con una sola mirada, e invitar al visitante a iniciar su recorrido.

Como decía Le Corbusier, las paredes pertenecen al arquitecto. Yo pretendo dar un paso más y provocar una reacción en cadena: ya que me pertenecen las muevo a mi antojo provocando e incluso empujando al visitante.

En definitiva, esta vivienda unifamiliar destinada a ser mi refugio pretende ser dinámica, divertida y está realizada con mucha ilusión, no podría ser de otra forma. Ante todo debo decir que me he divertido, y eso que el viaje no ha hecho más que comenzar. Espero seguir disfrutando en la obra (un mundo que me ha tocado conocer directamente) y una vez concluida poder hacer realidad en su interior el anhelo de todo ser humano: ser feliz.