¡Feliz arquitectur-año nuevo!

La llegada de la navidad nos conduce inexorablemente a la finalización de otro año más. En este último caso,  ha sido el 2017: el periodo en que 3 valientes arquitectos de Olot se hicieron con el premio Pritzker. Aunque por supuesto en los 365 días de este último año han sucedido muchísimos otros acontecimientos dentro y fuera del mundo de la arquitectura. Hechos que deben ser tenidos en cuenta por las personas que nos dedicamos a planificar los escenarios donde sucede la vida.

En 2017 ha seguido de plena actualidad el calentamiento global por sus evidentes consecuencias, aunque no todos están dispuestos a ver. Sin duda, la eficiencia energética de los edificios será el principal reto para el mundo de la construcción en el futuro inmediato. Mayor aislamiento, menor demanda energética y utilización de energías limpias serán el guion de nuestras nuevas obras, sin olvidarnos de la importancia de la calidad del aire interior.

Nos encontramos inmersos en pleno desarrollo de la era digital: un monstruo que crece alimentado por todos en mayor o menor medida, y cuyas consecuencias pueden ser imprevisibles. El “big data” controla en la sombra todos nuestros movimientos, transformando la vida privada de todos nosotros en un “gran hermano” a escala mundial. En alguna población de China incluso, está siendo utilizada esta información como base para evaluar el comportamiento de los ciudadanos y concederles una puntuación (o “rating”), al estilo de las agencias de calificación de riesgos: un auténtico disparate.

De momento el comercio digital ha desplazado al comercio tradicional y en nuestro país ha supuesto el cierre de más de 10.000 tiendas de barrio. Un tejido comercial y productivo  fundamental para dinamizar las ciudades: una pieza clave como para permitir que desaparezca. Cambian los hábitos, mutan las ciudades. Y los edificios se ven obligados a adaptarse a nuevos usos. También las calles, donde la movilidad sostenible desplaza a las formas menos solidarias de transporte. Precisamente por esto y por muchísimas cosas más, es momento de reflexionar. Importante.

El día a día deja poco tiempo para coger perspectiva, y tengo la sensación de caminar con paso rápido bajo una intensa lluvia que me impide mirar alrededor. A veces es necesario alejarse para avanzar con un proyecto.Mi amigo Álvaro, que como el turrón “vuelve a casa por Navidad”, me ha ayudado estos días con la estructura de un proyecto complejo. Conoce bien este campo, pues es a lo que se dedica en Barcelona desde que dejamos de compartir asiento en la escuela de arquitectura de San Sebastián. Nuestras conversaciones nos salpican mutuamente de nuevas conocimientos, y me recuerdan la importancia de seguir en contacto con la arquitectura. Importante.

En un mundo plagado de información. De libros, publicaciones, revistas digitales, ferias temáticas, twits, espacios de coworking, conferencias, talleres, DVD´s, canales de youtube, Facebook, eventos de todo tipo, bienales, show-rooms, EXPO´s, etc. Es imposible estar al día de todas las tendencias. Por ello, como dijo Philip Johnson, “puedes intentar estar a la moda y no conseguirlo nunca o tener tu propio estilo y tal vez conseguir que tu arquitectura triunfe”. Esta es sin duda mi opción. Importante.

En estas pequeñas vacaciones de invierno suelo dedicar más tiempo de lo habitual a la lectura. En una tienda de prensa cercana a mi actual casa adquiero la revista “diseño interior”, una publicación de interiorismo que sin embargo siempre se muestra muy cercana a la arquitectura contemporánea que nos rodea. Su portada no puede evitar ocultar la gran satisfacción de todo el equipo de personas que la hace posible. ¡Es su número 300! Y este sentimiento de “auto-complacencia” se justifica en el artículo de presentación que cada número escribe Pilar Marcos (editorial). No esperaba menos. Y éste no es un éxito cualquiera. Porque yo soy de los que siempre aposté (y apuesto) por el papel en detrimento de la etérea información digital. Este número especial me acompaña estos días y voy descubriéndolo por “capítulos”, es decir, cuando tengo tiempo libre. En él se recopilan los nombres de múltiples diseñadores y arquitectos que marcarán el futuro inmediato del mundo en nuestro sector. Y hay propuestas muy interesantes.

Junto a la revista, cosas del azar, comparten mesa dos pequeños libros adquiridos en mi última vista a la librería Hontza de Donosti. Uno de ellos se titula “ nanotectura: espacios diminutos”, de Rebecca Roke. Un libro cuyo índice es una regla que habla de “tamaños” (como ya hizo Rem Koolhas 20 años atrás en su obra de culto SMLXL). En este caso, los espacios habitables que se recogen son planteamientos efímeros o de escasa entidad. Propuestas que pretenden aportar un punto de vista alternativo acerca de la arquitectura mínima. El resultado de estas investigaciones en la mayoría de los casos tiene pocas posibilidades de aplicación al mundo real, cotidiano. Justo en el momento en el que las “minicasas” están tan de actualidad, no solo en Estados Unidos, donde surgieron en contraposición a la desmesura del sueño americano.

Las viviendas pequeñas en el tejido urbano pueden resultar muy útiles y dignas siempre y cuando cumplan unos mínimos que las hagan ser habitables por un largo periodo de tiempo en caso de ser necesario. Algo que también puede resultar imprescindible en el caso de los campos de refugiados creados lamentablemente a las puertas de Europa. Una fortaleza al estilo medieval que cierra sus compuertas a la plebe, que se ve obligada a vivir extramuros.

El tercer inquilino en la mesa de mi salón (donde suelo leer, de momento) tiene por título “ el futuro de la arquitectura en 100 edificios”, de Marc Kushner. Una pequeña publicación de fácil lectura que ilustra con ejemplos de arquitectura poco convencional reflexiones un tanto disparatadas en  muchos casos, pero que invitan a repensar la arquitectura que nos rodea.

Quiero terminar deseando un muy feliz año nuevo a todos los seguidores de este blog, y haciendo una última reflexión. La tecnología avanza vertiginosamente y provoca el continuo cambio en los hábitos de las personas; sin embargo, los principios fundamentales que guían la existencia del ser humano, más allá de épocas, culturas o religiones, se mantienen inmutables a lo largo de la historia. Fundamentalmente, su búsqueda de la felicidad, el deseo de ser amado y por supuesto la necesidad de descansar en un espacio que sea casa-hogar-refugio.

¡Feliz 2018! Este año sí. Mi sueño, cada vez más cerca.

 

reforma de portal en vitoria-gasteiz

Os muestro una nueva muestra de mi trabajo. Se trata de una obra de reforma de portal en Vitoria-Gasteiz. Un corredor oscuro y alargado que conducía hasta un reducido espacio donde esperar al ascensor se transforma en un lugar amplio y luminoso gracias a la eliminación total de los revestimientos existentes.

Los nuevos materiales sustituyen en la zona de entrada a unos obsoletos peldaños que se refugian en la parte posterior acorralados por un juego en espiral de niveles en el techo. La nueva escalera hasta la planta primera se ubica en la zona posterior del portal, en un arriesgado planteamiento debido a los condicionantes estructurales existentes. Sin embargo, el resultado ha merecido la pena porque libera un gran espacio para los vecinos en la zona de embarque al ascensor. Espero que os guste. Muy pronto os mostraré nuevas obras, nuevo proyectos, diseño de mobiliario y, por supuesto, el gran proyecto estrella de mi carrera: la casa 33. ¡Feliz 2018!

reforma de portal en vitoria-gasteiz

Hay proyectos sencillos que simplemente son bellos. Con pequeños detalles. Como la  última obra de reforma de portal que he finalizado en mi ciudad: vitoria-gasteiz .

Espacios funcionales que contemplan en silencio el ir y venir de los vecinos. Paramentos atentos. Curiosos. Expectantes. Por ellos, lentos pasos atraviesan la luz con la misma ilusión de siempre: un lugar que los conduce hasta su hogar, donde crecieron como personas y fueron felices. Todavía lo son, porque su vida continúa y su fuerza interior es capaz de superar todas las dificultades del camino. Incluyendo las físicas, tarea de la cual he sido yo el abnegado responsable.

Esta obra se caracteriza por su discreta funcionalidad. Jugando con las líneas que envuelven  y se quedan, mientras otras se reflejan y se alejan. Y todo ello para acompañar a los vecinos en su caminar. Donde pasos envejecidos se alejan ensimismados en sus recuerdos.

Piernas cansadas, luchadoras y volcadas con los suyos. Y que hoy agradecen la desaparición de aquellos interminables peldaños.

Pasos que solo se detienen puntualmente frente a unas cajas metálicas frías. Contenedores   de alargados sobres blancos, fríos, que con los años perdieron el calor del romanticismo manuscrito. Noticias que poco a poco se fueron independizando del papel, sin que nadie le preguntara su opinión al destinatario.

Otras piernas más jóvenes permanecen inmóviles en el umbral de la puerta antes de entrar a este nuevo espacio; pulsan un botón, esperan y recorren velozmente un suelo cuadriculado colocado con esmero. Mensajeros que traen otro tipo de cajas mucho más alegres, porque su áspera piel marrón siempre envuelve una anhelada compra de la era 2.0.

Me gusta lo que hago. Aunque no siempre el cliente me permite hacer lo que yo quiero. En cuanto a diseño. Otras veces son las circunstancias. Pero siempre hay un hueco para la belleza. Sobre todo en casos como éste, donde mi proyecto cumple claramente con una función. Y si te detienes, y observas con atención el movimiento de las personas, comprendes que los espacios adquieren una increíble vida al ser utilizados, y eso, da sentido a mi trabajo.

 

reforma de portal en la calle coronación de vitoria-gasteiz

   

   Hoy os muestro el último proyecto de reforma de portal que he realizado. Se ubica en una de las zonas urbanas más degradadas de mi ciudad, en el corazón del barrio de Coronación . El edificio no puede evitar mostrar los achaques propios de su edad, y las arrugas hacen acto de presencia en su anciana piel. Los años han curtido las blancas y lustrosas paredes que antaño envolvían los sueños de los nuevos propietarios. El inmueble mira de reojo a sus vecinos y deja escapar un suspiro añorando sus tiempos de juventud, en los que viajeros recién llegados del Sur inundaban las calles de alegría, ilusión y trabajo. Venían atraídos por la esperanza de un futuro mejor, y llenaban edificios como éste de esperanza, vida y futuro. Emigrantes de Extremadura o Andalucía, tal vez de Málaga, como mis padres, un lugar donde las nubes no alcanzan a cubrir el cielo infinito.

    Por todo ello he querido que mi trabajo sirva para recuperar el brillo de aquellos inolvidables años, y que las nuevas generaciones  disfruten de un renovado corazón que los impulse a alcanzar sus metas. Mi proyecto pretende inundar de luz  el acceso al edificio y llenar de vida este espacio para dar una segunda oportunidad a los sueños. Una vez más esta obra incorpora una serie de elementos que caracterizan mi convulsa arquitectura, y que redundan en la idea de constante dinamismo presente en mis proyectos.

En esta ocasión, un rayo de luz  recorre diagonalmente el techo del portal con el fin de otorgar la máxima dimensión al espacio existente. Una figura blanca, potente, retro iluminada y rematada con el perfil 094 de Viabizunno sobre una “noche” oscura (falso techo negro más bajo). Una desafiante forma que nos conduce hasta el hueco de la escalera: un vacío vertical donde se disipa el rayo eléctrico y aparece la naturaleza en forma de jardín artificial de piedras blancas y troncos naturales de abedul (corteza blanca). De esta forma, y con muy pocos elementos consigo una interesante escenografía que rompe por completo con el envejecido entorno del edificio. Espero que os guste.

A propósito de la casa 33 (3)

 

 Hace ya muchos años que concluí mis estudios de arquitectura. Pero eso no me convirtió en arquitecto. La vida me condujo por el mundo de la construcción, y finalmente fui jefe de obra y aprendiz de todos los gremios antes que arquitecto. Esto me situó, sin querer, con el paso del tiempo, en una posición privilegiada. Y es que poseer un título universitario no te convierte en un profesional, al igual que tener un piano no te transforma en pianista o tener un hijo no te convierte en padre.

A día de hoy, con cerca de cuatrocientas obras de reformas de portales, y otros cientos de obras de rehabilitación de todo tipo a mis espaldas me considero preparado para afrontar cualquier reto. Y la casa 33 es sin duda el más importante de mi carrera. Hasta el momento. Una obra que por fin ha comenzado de nuevo a caminar, tras un  largo periodo varado en la estación de los sueños incumplidos.

Éste es el momento de muchas decisiones. De definir con serenidad y buen gusto todos los remates. Es la hora de realizar avances importantes, de demostrar sensibilidad, de disfrutar de los conocimientos adquiridos por el camino y de dar lo mejor de mí mismo. Nunca existirá un instante como éste. Porque con constancia, ilusión e interés por aprender, todos los sueños se pueden cumplir.

Y quiero terminar este post con un cuento popular adaptado por Eloy Moreno, mi escritor favorito, incluido en su obra “Cuentos para entender el mundo”. Se titula: “El niño que pudo hacerlo”.

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua.

La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo, la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía, buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.

Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.

-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo?- comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.

-Yo sí sé cómo lo hizo- dijo.

-¿Cómo?- respondieron sorprendidos.

-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

A propósito de la casa 33 (2)

 

IDEA DE PROYECTO

(Extraído de la memoria del proyecto básico)

La casa 33 es el fruto de un largo proceso de reflexiones y está destinada a ser la vivienda del arquitecto que suscribe. Un lugar donde escribir, dibujar, leer, crear, pensar y amar.

Ha sido un trabajo arduo. Al no tener ninguna directriz previa (el cliente no existe) el campo de posibilidades que se abre es infinito. A ello hay que unir la falta de tiempo para dar continuidad al pensamiento . Como dijo Pablo Picasso: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”.

El proyecto es el resultado de una introspección sobre el significado de una “vivienda unifamiliar”. Todo ello, tamizado por las experiencias vividas en mis viajes y por las imágenes grabadas en mi retina  a través de los libros y revistas de arquitectura. A su vez, es un proyecto de experimentación, lo que conlleva asumir (muy conscientemente) ciertos riesgos, pero con la confianza de poder obtener un resultado de calidad que perdure en el tiempo.

La idea de esta vivienda nace del concepto corbuseriano de “promenade architecturale”. En una reciente visita a la Villa La Roche-Jeanneret de Paris (actual sede de la Fundación Le Corbusier) y salvando lógicamente la astronómica distancia, he podido comprobar la coincidencia en la búsqueda de las mismas finalidades. La diversidad de recorridos, el enriquecimiento de las perspectivas, los juegos de luz, la fuga infinita de la vista, etc redundan en una misma idea de arquitectura.

Peña Ganchegui resume perfectamente la arquitectura con esta frase: “ Mover el espacio para llenar el tiempo”. Estas palabras definen con total exactitud mi visión de la arquitectura y que lógicamente he plasmado en la casa 33.

Quiero hacer también una referencia a Mies Van der Rohe cuando manifestaba que “La arquitectura debe manifestar el espíritu de su tiempo”. Demasiadas veces (por diversos motivos que no vienen al caso) el paisaje que nos rodea se va empobreciendo paulatinamente por arquitecturas de escaso valor. Porque la recuperación de la tradición no justifica la creación de obras ajenas a la época en que vivimos. Desde mi punto de vista, es importante el empleo de materiales y técnicas constructivas actuales, pero que garanticen la durabilidad en el tiempo. Y todo ello unido a una intencionalidad: el diseño interior y exterior de los espacios no pueden dejarse al azar.

Por todo ello,este proyecto es en definitiva un cúmulo de sensaciones buscadas. Porque…

… me gusta jugar con el visitante o morador, sorprenderle sin fin; que nunca llegue a conocer todas las posibilidades de la casa por ser éstas infinitas.

… me gusta conducirle por recorridos establecidos (sin que él lo sepa) y a la vez que tenga multiplicidad de posibilidades.

… me gusta provocar nuevas experiencias, mover las paredes y que el edificio reclame la atención del que lo observa.

… me gusta la versatilidad de lo espacios para acoger diferentes funciones a lo largo del día.

… me gustan los espacios panópticos, que la vista no tenga barreras.

Y a la vez, me gusta que la perspectiva enriquezca el proyecto, que el espacio no se pueda dominar con una sola mirada, e invitar al visitante a iniciar su recorrido.

Como decía Le Corbusier, las paredes pertenecen al arquitecto. Yo pretendo dar un paso más y provocar una reacción en cadena: ya que me pertenecen las muevo a mi antojo provocando e incluso empujando al visitante.

En definitiva, esta vivienda unifamiliar destinada a ser mi refugio pretende ser dinámica, divertida y está realizada con mucha ilusión, no podría ser de otra forma. Ante todo debo decir que me he divertido, y eso que el viaje no ha hecho más que comenzar. Espero seguir disfrutando en la obra (un mundo que me ha tocado conocer directamente) y una vez concluida poder hacer realidad en su interior el anhelo de todo ser humano: ser feliz.

A propósito de la casa 33 (1)

REFLEXIONES PREVIAS.

(Extraído de la memoria del proyecto básico)

Los edificios son seres vivos. Nacen, como consecuencia de un natural y gradual proceso de colonización de la Tierra por parte del hombre. Poseen un período de vida más o menos extenso, y “ mueren”, tras haber cumplido habitualmente con el fin con el que fueron proyectados.

Y ello, para satisfacer una de sus necesidades más básicas: la de disponer de un espacio privado de protección y descanso, algo que en esencia apenas ha variado a lo largo de la historia.

Sin embargo, vivimos en un mundo en continuo cambio tal y como hemos podido comprobar con mayor fervor en las postrimerías del siglo XX. Cambian las costumbres, los valores, los roles, las preocupaciones, etc. La familia tradicional se difumina y aparecen nuevos núcleos familiares impensables hace unas décadas. Los estereotipos van dejando paso a la diversidad. Y mientras el número de individuos que componen la unidad familiar se reduce, crecen las necesidades espaciales.

Asimismo, aparecen otros factores que deben tenerse en cuenta: la incorporación de la tecnología a los usos cotidianos, la demanda de mayor confort, la preocupación por la ecología, por la higiene personal, el crecimiento de las actividades de ocio y la convivencia del trabajo en el interior de la vivienda.

Todos estos cambios afectan a nuestra vida diaria, a nuestra intimidad. Nuestra vivienda se transforma, el lugar en el que residimos y que refleja lo que sentimos, acoge multiplicidad de actividades. La vivienda no puede permanecer inmutable y a veces no basta con personalizarla con nuestros enseres .Cada vez es más habitual la realización de pequeñas o grandes obras para manifestar la apropiación del espacio. Sin embargo, las viviendas que se construyen siguen obedeciendo en su mayoría a un patrón que  corresponde únicamente con un pequeño porcentaje de la población.

Es evidente por tanto la necesidad de diversificar las tipologías para adaptarse a todos los cambios anteriormente mencionados. Y en la casa 33,aunque se trata de una vivienda unifamiliar, he querido recoger todos esos conceptos descritos en breves pinceladas y muchas otras ideas que recorren mi cabeza.

BMW Welt, Munich.Coop Himmelb(l)au. 2007

Hoy púbico mi último post relacionado con mi viaje al Sur de Alemania. Tras visitar las sede de Porsche y Mercedes-Benz en Stuttgart, hoy es el turno de BMW y la creación que los austríacos Coop Himmelb(l)au proyectaron y construyeron en Munich. Inaugurado en 2007, sus diez primeros años de vida no parecen haber restado fuerza ni brillo a este “mastodóntico” edificio. El grupo alemán que lleva en su logotipo los colores de la bandera bávara pretende marcar las diferencias en esa carrera sin rugido de motores que mantiene cada día con sus competidores. Existe ya una diferencia de partida, y es que  “BMW Welt” (mundo BMW) no alberga el museo que repasa cronológicamente la historia de la marca, sino que alberga una especia de “concesionario del futuro”. La función de museo se realiza en un edificio muy próximo (preexistente y que ha sido remodelado interiormente), y que se caracteriza por un volumen cilíndrico en el que su cubierta es el logotipo de la marca a nivel gigante. Junto a estos dos edificios se halla una torre de oficinas formada por cuatro enormes cilindros y por supuesto, la planta de fabricación de vehículos.

El universo BMW en Munich posee un emplazamiento privilegiado. Se encuentra entre dos grandes viales, en un extremo del “Olimpia Park”, una de las mayores zonas verdes de la ciudad donde se realizan multitud de actividades al aire libre. En este parque se construyeron numerosos edificios para los Juegos Olímpicos de verano de 1972, entre los que destaca la obra de Gunter Benisch: una desafiante estructura de cables de acero y lonas que sigue asombrando por sus atrevidas formas.

El proyecto que nos ocupa fue objeto de un concurso, pero algo me dice que, como en otros casos similares, el estudio ganador se había hecho con la victoria antes de presentarse. Y no me parece mal, ya que sin duda Coop Himmelb(l)au posee un marca propia que representa perfectamente el espíritu de BMW y estaban perfectamente capacitados (como así se ha demostrado) para alcanzar el objetivo de la marca: ser un icono a nivel mundial en innovación, tecnología y diseño, de la misma forma que fabrican sus vehículos.

Debo recordar que este estudio vienés abrió un camino propio en el deconstructivismo y puso en el mapa a Viena, camino que luego siguieron sus alumnos aventajados Delugan Meissl. Actualmente ambos estudios están plenamente activos y trabajando en grandes proyectos por todo el mundo, y no descarto que en los próximos años cualquiera de ambos se hiciera con el premio Pritzker.

BMW Welt llama la atención en primer lugar por sus dimensiones. La cubierta posee 16.500 m2 y alberga un gran “vacío” interior donde se superponen múltiples estratos conectados entre sí por pasarelas que “flotan” en el espacio creado. Una estructura espectacular, que únicamente dispone de 12 puntos de apoyo. De alguna forma no puedo evitar evocar a Le Corbusier y la joya que proyectó en Ronchamp. Sin duda existen similitudes en lo que se refiere a la “cubierta curva flotante”. En planta, existen 4 volúmenes principales que quedan conectados por los espacios intersticiales de comunicación horizontal.

Este ambicioso concesionario es una especie de “parque de atracciones” para los amantes de la marca. Distribuido en nueve niveles, la zona pública propiamente dicha es reducida en relación con el conjunto edificado y se localiza fundamentalmente en la planta baja. En esta zona se ubica un enorme área expositiva con entrada directa desde la calle en ambos extremos, una tienda de merchandising, etc. En este nivel se exponen las últimas novedades automovilísticas de BMW y otros elementos relacionados con los avances tecnológicos del motor. A nivel de planta primera y atravesando el corazón del edificio surge desafiante una gran pasarela curva que permite la visión aérea de la planta baja y conecta diversas zonas de restauración, salas VIP, etc. Pero no solo eso: esa gran pasarela se transforma en “puente”, rompe la fachada acristalada y sale al exterior para conectar con la zona del BMW museum al otro lado de un gran vial (Lerchenauer Strasse).

Evidentemente, esta obra no deja indiferente a nadie. Perfectamente encaja en la denominada “arquitectura espectáculo”, como lo son por ejemplo la mayoría de las obras de Gehry. Pero desde mi punto de vista, en este caso no se justifica el desmesurado despliegue de medios para conseguir arquitectura de calidad. El exterior resulta impactante por sus grandes cristaleras y paneles de aluminio gris que, gracias a sus atrevidas formas consiguen un gran dinamismo del conjunto. Destaca el “vórtice” creado junto al acceso Sur, que funciona como hito y de alguna forma hace la réplica del cilindro existente en el museo BMW al quedar enfrentados en planta.

Interiormente, destaca la gran elipse central que alberga la zona de compra venta de los vehículos adquiridos; una amplia rampa permite el descenso de los vehículos adquiridos y convierte el consumismo en un espectáculo continuo.

Es cierto que la riqueza espacial existente genera múltiples perspectivas y convierten a este edificio en un interesante escenario para el desarrollo de las actividades propias de un “show-room” a lo grande. Sin embargo, el conjunto no puede evitar ser tremendamente frío. El color gris de los paneles de aluminio, la solera de hormigón y los falsos techos lo invaden todo. Los remates están cuidados y la ejecución es impecable, pero el resultado no consiguió “tocarme”. Tal vez hace años, pero ahora siento que mi estilo evoluciona por otro camino. En cualquier caso, recomiendo su visita a todos los amantes de la arquitectura.

Mercedes Benz Museum, Stuttgart.UN studio. 2006

Tras visitar el Porsche museum, le toca el turno a Mercedes-Benz, otro gran coloso germano perteneciente al mundo del motor. Al igual que su homólogo, este edificio quiere ser la imagen arquitectónica que transmita ante todos los potenciales clientes y visitantes los valores de esta gran marca de vehículos de gama media-alta.

Otra obra que nace con la voluntad de ser icónica, y que de nuevo es encargada a un estudio de arquitectura de fuera del país. Un detalle a tener en cuenta. Y es que no es casualidad, que las tres principales industrias automovilísticas del país (Porsche, Mercedes-Benz y BMW) confían el proyecto más importante de su historia a arquitectos extranjeros. En dos casos (Porsche y BMW) los directivos confían su inversión a estudios de Austria (Delugan- Meissl y Coop Himmelb(l)au) y en el caso de Mercedes que ahora me ocupa, el encargo recae sobre un estudio holandés (UN studio, encabezado por Ben Van Berkel y Caroline Bos).

El edificio fue inaugurado en 2006, y al igual que sucede en otros casos, se ubica junto a la fábrica de Mercedes-Benz (Mercedesstrasse,100) . Pretende resumir la extensísima y prolífica historia de Mercedes- Benz de forma cronológica, sin saber prescindir de los detalles menos importantes.

En planta, se proyectó un triángulo equilátero con las tres esquinas redondeadas a modo de “hoja de trébol”. La zona central se libera para disponer un gran pozo de luz natural. Se trata de un edificio que sorprende por su amplitud interior. Desde fuera, no se puede hacer una lectura real de los niveles existentes (nueve en total) y que suman un total de 16.500 m2.

Al atravesar las acristaladas puertas del museo el foyer no sorprende por sus dimensiones ni por sus acabados. Pero lo que el visitante desconoce es que le espera un espacio vertical impresionante. Se trata de un patio de luz vertical que albergan las comunicaciones verticales y ofrecen vistas en diagonal desde todas las plantas. Alrededor del mismo se ubican las escaleras, las zonas de servicio y todos los cuartos de instalaciones necesarios.

El comienzo de la visita comienza por tanto desde la parte superior del edificio. Un nivel que el visitante alcanza gracias a uno de los tres originales ascensores de forma aerodinámica y acabado metalizado previstos. El  esquema de circulación es sencillo, descendente, a través de rampas de trazado curvo que acarician interiormente la fachada del edificio en forma de doble hélice. Unaidea de recorrido heredada del museo Guggenheim que Wright proyectó en Nueva York.

Desde allí comienza el camino de descanso a través del siglo XX y de los avances tecnológicos que la marca fue incorporando en su diferentes modelos de vehículos de todo tipo. El edificio se caracteriza por los sorprendentes contrastes de iluminación en el interior y la combinación de diferentes materiales y texturas. Una obra de gran calidad, futurista pero que resulta menos sorprendente que sus “competidoras” y sobretodo, mucho menos emocionante.

El gris metalizado de la fachada y los acabados mayoritariamente fríos” del interior reflejan claramente los valores de la marca. Diseño, tecnología e innovación. Espacios quizás demasiado austeros para mi gusto, pero que denotan un sutil cuidado de los detalles. Exteriormente se ha dispuesto un anfiteatro semi-enterrado que permite realizar todo tipo de eventos al aire libre. Un bar con terraza exterior y un amplio parking al aire libre integran el edificio en el entorno.

Si tuviera que hacer un ranking entre las tres obras vinculadas al motor que he visitado, el primer puesto sin duda sería para el Porsche Museum. En segundo lugar quedaría el BMW Welt de Munich, y en tercer lugar esta estudiada y emblemática obra. Esto no significa que no me haya gustado, porque es una obra que posee grandes virtudes.

Weissenhof Siedlung,Stuttgart.1927

Todas las paredes hablan. Algunas, de su pasado. Otras, de su futuro.

(…)

Esta obra es un paréntesis en mi visita a la arquitectura más vanguardista del sur de Alemania. Pulso el reloj del tiempo, retrocedo 90 años y me sitúo en 1927: el año en el que se celebró la Weissenhofsiedlung. Un lugar en el que ya estuve hace 290 años, siendo todavía estudiante de arquitectura.Las fotografías que se muestran al inicio de este post demuestran que a veces, algunas cosas cambian mucho y otras no tanto después de casi un siglo de existencia. Algo que debe hacernos recapacitar sobre la importancia de la arquitectura en la sociedad.

Mies van der Rohe gozaba ya del prestigio suficiente en 1925 cuando recibió el encargo de la Deutscher Werkbunk para redactar el master plan de la Weissenhof. Esta asociación fue fundada en Munich en 1907 por un grupo de artistas, artesanos y comerciantes con la voluntad de divulgar la arquitectura entre la población neófita en este campo. En los años 20, apostaron por una zona llamada Killesberg, al norte de la ciudad de Stuttgart para trazar dicho plan urbanístico. En esta intervención estaban llamados a participar los mejores arquitectos europeos de la época con el fin de mostrar ante el mundo la arquitectura más vanguardista. Fueron 17 en total, aunque hubo algunos cambios. Entre los arquitectos participantes cabe destacar Le Corbusier, Hans Scharoun, Peter Behrens, Bruno Taut, J.J. P.Oud o Walter Gropius.

Cada uno de los arquitectos hizo su propio planteamiento para viviendas unifamiliares aisladas, para viviendas en hilera (P.Oud) o pequeños bloques residenciales  (como es el caso de Peter Behrens). Desgraciadamente, muchas de estas obras (10 en total) fueron destruidas en la Segunda Guerra Mundial (se repite la historia de Quartiers Modernes Frugés, junto a Burdeos, de Le Corbusier).

 Fue una exposición abierta al mundo que pretendió mostrar las posibilidades de una nueva arquitectura (a nivel constructivo, arquitectónico y de interiorismo) en el campo residencial (tanto a nivel individual como en vivienda colectiva). Y se hizo con el fin de aportar soluciones que permitieran combatir la escasez de viviendas en Alemania después de la Primera Guerra Mundial. La muestra fue inaugurada el 23 de Julio de 1927 bajo el título “ Die Wohnung” (“La vivienda”) y fue un éxito de público (500.000 personas aproximadamente). Abrió las puertas a nuevos conceptos, tal y como sucedía de forma coetánea en Francia, Holanda o Inglaterra. Las formas cúbicas, las cubiertas planas y la libertad en la apertura de huecos en fachada ofrecían al ciudadano de poder adquisitivo medio-alto las bondades de la nueva arquitectura. Sin embargo, y tal y como sucedió en tantos otros casos, durante el tercer Reich la intervención fue repudiada e incluso abandonada.

Actualmente, una de las dos viviendas pareadas que proyectó Le Corbusier y Pierre Jeanneret posee acceso para el público en general (Rathenausstrasse,1). Nos encontramos ante un proyecto que contiene la esencia de la arquitectura de Le Corbusier, recogiendo los 5 principios de su teoría de la arquitectura bautizada como la “nueva arquitectura”. La planta baja (pilotis) se separa del suelo mediante un zócalo que salva el desnivel entre la calle y el jardín posterior. En planta primera se encuentra el cuerpo principal de la vivienda, y en la planta segunda se halla la terraza-jardín. El núcleo de comunicación principal se dispone en la fachada posterior, de forma perpendicular al eje principal de la vivienda.

Entre los años 2002-2005, esa vivienda se acondicionó para albergar un pequeño museo que acerca a los visitantes el origen de esta trascendental actuación arquitectónica de principios del s. XX. La actuación intentó borrar las huellas de diversas intervenciones poco afortunadas, centrándose en recuperar la esencia del proyecto original. Los tabiques eliminados (baño de planta primera) se encuentran pintados en el pavimento. Y desde 2006, se abrió al público gracias a la gestión de una asociación privada (diferente a la Fundación Le Corbusier) que contribuye a la divulgación de la cultura arquitectónica.

Visitar el interior de las viviendas que Le Corbusier proyectó transmite siempre algo espacial. Es caminar por un pedazo de la historia de la arquitectura. Y en este caso, recorrer el jardín y la cubierta plana de las dos viviendas pareadas fue enormemente gratificante. Y pasear por las calles que conforman la Weissenhof produce a la vez una sensación de melancolía y felicidad. Es algo extraño pero real. Si cierras los ojos puedes escuchar el ruido de las máquinas mientras se construían y sentir las voces de los arquitectos que allí participaron. Porque su huella permanece viva y presente a pesar del tiempo.

Sin lugar a dudas, visitar las viviendas que aún permanecen en pie en la Weissenhof de Stuttgart es absolutamente imprescindible para conocer el origen de la arquitectura contemporánea, y que fue declarada por la UNESCO en 2016 Patrimonio de la Humanidad.