reforma de portal en la calle coronación de vitoria-gasteiz

   

   Hoy os muestro el último proyecto de reforma de portal que he realizado. Se ubica en una de las zonas urbanas más degradadas de mi ciudad, en el corazón del barrio de Coronación . El edificio no puede evitar mostrar los achaques propios de su edad, y las arrugas hacen acto de presencia en su anciana piel. Los años han curtido las blancas y lustrosas paredes que antaño envolvían los sueños de los nuevos propietarios. El inmueble mira de reojo a sus vecinos y deja escapar un suspiro añorando sus tiempos de juventud, en los que viajeros recién llegados del Sur inundaban las calles de alegría, ilusión y trabajo. Venían atraídos por la esperanza de un futuro mejor, y llenaban edificios como éste de esperanza, vida y futuro. Emigrantes de Extremadura o Andalucía, tal vez de Málaga, como mis padres, un lugar donde las nubes no alcanzan a cubrir el cielo infinito.

    Por todo ello he querido que mi trabajo sirva para recuperar el brillo de aquellos inolvidables años, y que las nuevas generaciones  disfruten de un renovado corazón que los impulse a alcanzar sus metas. Mi proyecto pretende inundar de luz  el acceso al edificio y llenar de vida este espacio para dar una segunda oportunidad a los sueños. Una vez más esta obra incorpora una serie de elementos que caracterizan mi convulsa arquitectura, y que redundan en la idea de constante dinamismo presente en mis proyectos.

En esta ocasión, un rayo de luz  recorre diagonalmente el techo del portal con el fin de otorgar la máxima dimensión al espacio existente. Una figura blanca, potente, retro iluminada y rematada con el perfil 094 de Viabizunno sobre una “noche” oscura (falso techo negro más bajo). Una desafiante forma que nos conduce hasta el hueco de la escalera: un vacío vertical donde se disipa el rayo eléctrico y aparece la naturaleza en forma de jardín artificial de piedras blancas y troncos naturales de abedul (corteza blanca). De esta forma, y con muy pocos elementos consigo una interesante escenografía que rompe por completo con el envejecido entorno del edificio. Espero que os guste.

A propósito de la casa 33 (3)

 

 Hace ya muchos años que concluí mis estudios de arquitectura. Pero eso no me convirtió en arquitecto. La vida me condujo por el mundo de la construcción, y finalmente fui jefe de obra y aprendiz de todos los gremios antes que arquitecto. Esto me situó, sin querer, con el paso del tiempo, en una posición privilegiada. Y es que poseer un título universitario no te convierte en un profesional, al igual que tener un piano no te transforma en pianista o tener un hijo no te convierte en padre.

A día de hoy, con cerca de cuatrocientas obras de reformas de portales, y otros cientos de obras de rehabilitación de todo tipo a mis espaldas me considero preparado para afrontar cualquier reto. Y la casa 33 es sin duda el más importante de mi carrera. Hasta el momento. Una obra que por fin ha comenzado de nuevo a caminar, tras un  largo periodo varado en la estación de los sueños incumplidos.

Éste es el momento de muchas decisiones. De definir con serenidad y buen gusto todos los remates. Es la hora de realizar avances importantes, de demostrar sensibilidad, de disfrutar de los conocimientos adquiridos por el camino y de dar lo mejor de mí mismo. Nunca existirá un instante como éste. Porque con constancia, ilusión e interés por aprender, todos los sueños se pueden cumplir.

Y quiero terminar este post con un cuento popular adaptado por Eloy Moreno, mi escritor favorito, incluido en su obra “Cuentos para entender el mundo”. Se titula: “El niño que pudo hacerlo”.

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua.

La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo, la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía, buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.

Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.

-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo?- comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.

-Yo sí sé cómo lo hizo- dijo.

-¿Cómo?- respondieron sorprendidos.

-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

A propósito de la casa 33 (2)

 

IDEA DE PROYECTO

(Extraído de la memoria del proyecto básico)

La casa 33 es el fruto de un largo proceso de reflexiones y está destinada a ser la vivienda del arquitecto que suscribe. Un lugar donde escribir, dibujar, leer, crear, pensar y amar.

Ha sido un trabajo arduo. Al no tener ninguna directriz previa (el cliente no existe) el campo de posibilidades que se abre es infinito. A ello hay que unir la falta de tiempo para dar continuidad al pensamiento . Como dijo Pablo Picasso: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”.

El proyecto es el resultado de una introspección sobre el significado de una “vivienda unifamiliar”. Todo ello, tamizado por las experiencias vividas en mis viajes y por las imágenes grabadas en mi retina  a través de los libros y revistas de arquitectura. A su vez, es un proyecto de experimentación, lo que conlleva asumir (muy conscientemente) ciertos riesgos, pero con la confianza de poder obtener un resultado de calidad que perdure en el tiempo.

La idea de esta vivienda nace del concepto corbuseriano de “promenade architecturale”. En una reciente visita a la Villa La Roche-Jeanneret de Paris (actual sede de la Fundación Le Corbusier) y salvando lógicamente la astronómica distancia, he podido comprobar la coincidencia en la búsqueda de las mismas finalidades. La diversidad de recorridos, el enriquecimiento de las perspectivas, los juegos de luz, la fuga infinita de la vista, etc redundan en una misma idea de arquitectura.

Peña Ganchegui resume perfectamente la arquitectura con esta frase: “ Mover el espacio para llenar el tiempo”. Estas palabras definen con total exactitud mi visión de la arquitectura y que lógicamente he plasmado en la casa 33.

Quiero hacer también una referencia a Mies Van der Rohe cuando manifestaba que “La arquitectura debe manifestar el espíritu de su tiempo”. Demasiadas veces (por diversos motivos que no vienen al caso) el paisaje que nos rodea se va empobreciendo paulatinamente por arquitecturas de escaso valor. Porque la recuperación de la tradición no justifica la creación de obras ajenas a la época en que vivimos. Desde mi punto de vista, es importante el empleo de materiales y técnicas constructivas actuales, pero que garanticen la durabilidad en el tiempo. Y todo ello unido a una intencionalidad: el diseño interior y exterior de los espacios no pueden dejarse al azar.

Por todo ello,este proyecto es en definitiva un cúmulo de sensaciones buscadas. Porque…

… me gusta jugar con el visitante o morador, sorprenderle sin fin; que nunca llegue a conocer todas las posibilidades de la casa por ser éstas infinitas.

… me gusta conducirle por recorridos establecidos (sin que él lo sepa) y a la vez que tenga multiplicidad de posibilidades.

… me gusta provocar nuevas experiencias, mover las paredes y que el edificio reclame la atención del que lo observa.

… me gusta la versatilidad de lo espacios para acoger diferentes funciones a lo largo del día.

… me gustan los espacios panópticos, que la vista no tenga barreras.

Y a la vez, me gusta que la perspectiva enriquezca el proyecto, que el espacio no se pueda dominar con una sola mirada, e invitar al visitante a iniciar su recorrido.

Como decía Le Corbusier, las paredes pertenecen al arquitecto. Yo pretendo dar un paso más y provocar una reacción en cadena: ya que me pertenecen las muevo a mi antojo provocando e incluso empujando al visitante.

En definitiva, esta vivienda unifamiliar destinada a ser mi refugio pretende ser dinámica, divertida y está realizada con mucha ilusión, no podría ser de otra forma. Ante todo debo decir que me he divertido, y eso que el viaje no ha hecho más que comenzar. Espero seguir disfrutando en la obra (un mundo que me ha tocado conocer directamente) y una vez concluida poder hacer realidad en su interior el anhelo de todo ser humano: ser feliz.

A propósito de la casa 33 (1)

REFLEXIONES PREVIAS.

(Extraído de la memoria del proyecto básico)

Los edificios son seres vivos. Nacen, como consecuencia de un natural y gradual proceso de colonización de la Tierra por parte del hombre. Poseen un período de vida más o menos extenso, y “ mueren”, tras haber cumplido habitualmente con el fin con el que fueron proyectados.

Y ello, para satisfacer una de sus necesidades más básicas: la de disponer de un espacio privado de protección y descanso, algo que en esencia apenas ha variado a lo largo de la historia.

Sin embargo, vivimos en un mundo en continuo cambio tal y como hemos podido comprobar con mayor fervor en las postrimerías del siglo XX. Cambian las costumbres, los valores, los roles, las preocupaciones, etc. La familia tradicional se difumina y aparecen nuevos núcleos familiares impensables hace unas décadas. Los estereotipos van dejando paso a la diversidad. Y mientras el número de individuos que componen la unidad familiar se reduce, crecen las necesidades espaciales.

Asimismo, aparecen otros factores que deben tenerse en cuenta: la incorporación de la tecnología a los usos cotidianos, la demanda de mayor confort, la preocupación por la ecología, por la higiene personal, el crecimiento de las actividades de ocio y la convivencia del trabajo en el interior de la vivienda.

Todos estos cambios afectan a nuestra vida diaria, a nuestra intimidad. Nuestra vivienda se transforma, el lugar en el que residimos y que refleja lo que sentimos, acoge multiplicidad de actividades. La vivienda no puede permanecer inmutable y a veces no basta con personalizarla con nuestros enseres .Cada vez es más habitual la realización de pequeñas o grandes obras para manifestar la apropiación del espacio. Sin embargo, las viviendas que se construyen siguen obedeciendo en su mayoría a un patrón que  corresponde únicamente con un pequeño porcentaje de la población.

Es evidente por tanto la necesidad de diversificar las tipologías para adaptarse a todos los cambios anteriormente mencionados. Y en la casa 33,aunque se trata de una vivienda unifamiliar, he querido recoger todos esos conceptos descritos en breves pinceladas y muchas otras ideas que recorren mi cabeza.

BMW Welt, Munich.Coop Himmelb(l)au. 2007

Hoy púbico mi último post relacionado con mi viaje al Sur de Alemania. Tras visitar las sede de Porsche y Mercedes-Benz en Stuttgart, hoy es el turno de BMW y la creación que los austríacos Coop Himmelb(l)au proyectaron y construyeron en Munich. Inaugurado en 2007, sus diez primeros años de vida no parecen haber restado fuerza ni brillo a este “mastodóntico” edificio. El grupo alemán que lleva en su logotipo los colores de la bandera bávara pretende marcar las diferencias en esa carrera sin rugido de motores que mantiene cada día con sus competidores. Existe ya una diferencia de partida, y es que  “BMW Welt” (mundo BMW) no alberga el museo que repasa cronológicamente la historia de la marca, sino que alberga una especia de “concesionario del futuro”. La función de museo se realiza en un edificio muy próximo (preexistente y que ha sido remodelado interiormente), y que se caracteriza por un volumen cilíndrico en el que su cubierta es el logotipo de la marca a nivel gigante. Junto a estos dos edificios se halla una torre de oficinas formada por cuatro enormes cilindros y por supuesto, la planta de fabricación de vehículos.

El universo BMW en Munich posee un emplazamiento privilegiado. Se encuentra entre dos grandes viales, en un extremo del “Olimpia Park”, una de las mayores zonas verdes de la ciudad donde se realizan multitud de actividades al aire libre. En este parque se construyeron numerosos edificios para los Juegos Olímpicos de verano de 1972, entre los que destaca la obra de Gunter Benisch: una desafiante estructura de cables de acero y lonas que sigue asombrando por sus atrevidas formas.

El proyecto que nos ocupa fue objeto de un concurso, pero algo me dice que, como en otros casos similares, el estudio ganador se había hecho con la victoria antes de presentarse. Y no me parece mal, ya que sin duda Coop Himmelb(l)au posee un marca propia que representa perfectamente el espíritu de BMW y estaban perfectamente capacitados (como así se ha demostrado) para alcanzar el objetivo de la marca: ser un icono a nivel mundial en innovación, tecnología y diseño, de la misma forma que fabrican sus vehículos.

Debo recordar que este estudio vienés abrió un camino propio en el deconstructivismo y puso en el mapa a Viena, camino que luego siguieron sus alumnos aventajados Delugan Meissl. Actualmente ambos estudios están plenamente activos y trabajando en grandes proyectos por todo el mundo, y no descarto que en los próximos años cualquiera de ambos se hiciera con el premio Pritzker.

BMW Welt llama la atención en primer lugar por sus dimensiones. La cubierta posee 16.500 m2 y alberga un gran “vacío” interior donde se superponen múltiples estratos conectados entre sí por pasarelas que “flotan” en el espacio creado. Una estructura espectacular, que únicamente dispone de 12 puntos de apoyo. De alguna forma no puedo evitar evocar a Le Corbusier y la joya que proyectó en Ronchamp. Sin duda existen similitudes en lo que se refiere a la “cubierta curva flotante”. En planta, existen 4 volúmenes principales que quedan conectados por los espacios intersticiales de comunicación horizontal.

Este ambicioso concesionario es una especie de “parque de atracciones” para los amantes de la marca. Distribuido en nueve niveles, la zona pública propiamente dicha es reducida en relación con el conjunto edificado y se localiza fundamentalmente en la planta baja. En esta zona se ubica un enorme área expositiva con entrada directa desde la calle en ambos extremos, una tienda de merchandising, etc. En este nivel se exponen las últimas novedades automovilísticas de BMW y otros elementos relacionados con los avances tecnológicos del motor. A nivel de planta primera y atravesando el corazón del edificio surge desafiante una gran pasarela curva que permite la visión aérea de la planta baja y conecta diversas zonas de restauración, salas VIP, etc. Pero no solo eso: esa gran pasarela se transforma en “puente”, rompe la fachada acristalada y sale al exterior para conectar con la zona del BMW museum al otro lado de un gran vial (Lerchenauer Strasse).

Evidentemente, esta obra no deja indiferente a nadie. Perfectamente encaja en la denominada “arquitectura espectáculo”, como lo son por ejemplo la mayoría de las obras de Gehry. Pero desde mi punto de vista, en este caso no se justifica el desmesurado despliegue de medios para conseguir arquitectura de calidad. El exterior resulta impactante por sus grandes cristaleras y paneles de aluminio gris que, gracias a sus atrevidas formas consiguen un gran dinamismo del conjunto. Destaca el “vórtice” creado junto al acceso Sur, que funciona como hito y de alguna forma hace la réplica del cilindro existente en el museo BMW al quedar enfrentados en planta.

Interiormente, destaca la gran elipse central que alberga la zona de compra venta de los vehículos adquiridos; una amplia rampa permite el descenso de los vehículos adquiridos y convierte el consumismo en un espectáculo continuo.

Es cierto que la riqueza espacial existente genera múltiples perspectivas y convierten a este edificio en un interesante escenario para el desarrollo de las actividades propias de un “show-room” a lo grande. Sin embargo, el conjunto no puede evitar ser tremendamente frío. El color gris de los paneles de aluminio, la solera de hormigón y los falsos techos lo invaden todo. Los remates están cuidados y la ejecución es impecable, pero el resultado no consiguió “tocarme”. Tal vez hace años, pero ahora siento que mi estilo evoluciona por otro camino. En cualquier caso, recomiendo su visita a todos los amantes de la arquitectura.

Mercedes Benz Museum, Stuttgart.UN studio. 2006

Tras visitar el Porsche museum, le toca el turno a Mercedes-Benz, otro gran coloso germano perteneciente al mundo del motor. Al igual que su homólogo, este edificio quiere ser la imagen arquitectónica que transmita ante todos los potenciales clientes y visitantes los valores de esta gran marca de vehículos de gama media-alta.

Otra obra que nace con la voluntad de ser icónica, y que de nuevo es encargada a un estudio de arquitectura de fuera del país. Un detalle a tener en cuenta. Y es que no es casualidad, que las tres principales industrias automovilísticas del país (Porsche, Mercedes-Benz y BMW) confían el proyecto más importante de su historia a arquitectos extranjeros. En dos casos (Porsche y BMW) los directivos confían su inversión a estudios de Austria (Delugan- Meissl y Coop Himmelb(l)au) y en el caso de Mercedes que ahora me ocupa, el encargo recae sobre un estudio holandés (UN studio, encabezado por Ben Van Berkel y Caroline Bos).

El edificio fue inaugurado en 2006, y al igual que sucede en otros casos, se ubica junto a la fábrica de Mercedes-Benz (Mercedesstrasse,100) . Pretende resumir la extensísima y prolífica historia de Mercedes- Benz de forma cronológica, sin saber prescindir de los detalles menos importantes.

En planta, se proyectó un triángulo equilátero con las tres esquinas redondeadas a modo de “hoja de trébol”. La zona central se libera para disponer un gran pozo de luz natural. Se trata de un edificio que sorprende por su amplitud interior. Desde fuera, no se puede hacer una lectura real de los niveles existentes (nueve en total) y que suman un total de 16.500 m2.

Al atravesar las acristaladas puertas del museo el foyer no sorprende por sus dimensiones ni por sus acabados. Pero lo que el visitante desconoce es que le espera un espacio vertical impresionante. Se trata de un patio de luz vertical que albergan las comunicaciones verticales y ofrecen vistas en diagonal desde todas las plantas. Alrededor del mismo se ubican las escaleras, las zonas de servicio y todos los cuartos de instalaciones necesarios.

El comienzo de la visita comienza por tanto desde la parte superior del edificio. Un nivel que el visitante alcanza gracias a uno de los tres originales ascensores de forma aerodinámica y acabado metalizado previstos. El  esquema de circulación es sencillo, descendente, a través de rampas de trazado curvo que acarician interiormente la fachada del edificio en forma de doble hélice. Unaidea de recorrido heredada del museo Guggenheim que Wright proyectó en Nueva York.

Desde allí comienza el camino de descanso a través del siglo XX y de los avances tecnológicos que la marca fue incorporando en su diferentes modelos de vehículos de todo tipo. El edificio se caracteriza por los sorprendentes contrastes de iluminación en el interior y la combinación de diferentes materiales y texturas. Una obra de gran calidad, futurista pero que resulta menos sorprendente que sus “competidoras” y sobretodo, mucho menos emocionante.

El gris metalizado de la fachada y los acabados mayoritariamente fríos” del interior reflejan claramente los valores de la marca. Diseño, tecnología e innovación. Espacios quizás demasiado austeros para mi gusto, pero que denotan un sutil cuidado de los detalles. Exteriormente se ha dispuesto un anfiteatro semi-enterrado que permite realizar todo tipo de eventos al aire libre. Un bar con terraza exterior y un amplio parking al aire libre integran el edificio en el entorno.

Si tuviera que hacer un ranking entre las tres obras vinculadas al motor que he visitado, el primer puesto sin duda sería para el Porsche Museum. En segundo lugar quedaría el BMW Welt de Munich, y en tercer lugar esta estudiada y emblemática obra. Esto no significa que no me haya gustado, porque es una obra que posee grandes virtudes.

Weissenhof Siedlung,Stuttgart.1927

Todas las paredes hablan. Algunas, de su pasado. Otras, de su futuro.

(…)

Esta obra es un paréntesis en mi visita a la arquitectura más vanguardista del sur de Alemania. Pulso el reloj del tiempo, retrocedo 90 años y me sitúo en 1927: el año en el que se celebró la Weissenhofsiedlung. Un lugar en el que ya estuve hace 290 años, siendo todavía estudiante de arquitectura.Las fotografías que se muestran al inicio de este post demuestran que a veces, algunas cosas cambian mucho y otras no tanto después de casi un siglo de existencia. Algo que debe hacernos recapacitar sobre la importancia de la arquitectura en la sociedad.

Mies van der Rohe gozaba ya del prestigio suficiente en 1925 cuando recibió el encargo de la Deutscher Werkbunk para redactar el master plan de la Weissenhof. Esta asociación fue fundada en Munich en 1907 por un grupo de artistas, artesanos y comerciantes con la voluntad de divulgar la arquitectura entre la población neófita en este campo. En los años 20, apostaron por una zona llamada Killesberg, al norte de la ciudad de Stuttgart para trazar dicho plan urbanístico. En esta intervención estaban llamados a participar los mejores arquitectos europeos de la época con el fin de mostrar ante el mundo la arquitectura más vanguardista. Fueron 17 en total, aunque hubo algunos cambios. Entre los arquitectos participantes cabe destacar Le Corbusier, Hans Scharoun, Peter Behrens, Bruno Taut, J.J. P.Oud o Walter Gropius.

Cada uno de los arquitectos hizo su propio planteamiento para viviendas unifamiliares aisladas, para viviendas en hilera (P.Oud) o pequeños bloques residenciales  (como es el caso de Peter Behrens). Desgraciadamente, muchas de estas obras (10 en total) fueron destruidas en la Segunda Guerra Mundial (se repite la historia de Quartiers Modernes Frugés, junto a Burdeos, de Le Corbusier).

 Fue una exposición abierta al mundo que pretendió mostrar las posibilidades de una nueva arquitectura (a nivel constructivo, arquitectónico y de interiorismo) en el campo residencial (tanto a nivel individual como en vivienda colectiva). Y se hizo con el fin de aportar soluciones que permitieran combatir la escasez de viviendas en Alemania después de la Primera Guerra Mundial. La muestra fue inaugurada el 23 de Julio de 1927 bajo el título “ Die Wohnung” (“La vivienda”) y fue un éxito de público (500.000 personas aproximadamente). Abrió las puertas a nuevos conceptos, tal y como sucedía de forma coetánea en Francia, Holanda o Inglaterra. Las formas cúbicas, las cubiertas planas y la libertad en la apertura de huecos en fachada ofrecían al ciudadano de poder adquisitivo medio-alto las bondades de la nueva arquitectura. Sin embargo, y tal y como sucedió en tantos otros casos, durante el tercer Reich la intervención fue repudiada e incluso abandonada.

Actualmente, una de las dos viviendas pareadas que proyectó Le Corbusier y Pierre Jeanneret posee acceso para el público en general (Rathenausstrasse,1). Nos encontramos ante un proyecto que contiene la esencia de la arquitectura de Le Corbusier, recogiendo los 5 principios de su teoría de la arquitectura bautizada como la “nueva arquitectura”. La planta baja (pilotis) se separa del suelo mediante un zócalo que salva el desnivel entre la calle y el jardín posterior. En planta primera se encuentra el cuerpo principal de la vivienda, y en la planta segunda se halla la terraza-jardín. El núcleo de comunicación principal se dispone en la fachada posterior, de forma perpendicular al eje principal de la vivienda.

Entre los años 2002-2005, esa vivienda se acondicionó para albergar un pequeño museo que acerca a los visitantes el origen de esta trascendental actuación arquitectónica de principios del s. XX. La actuación intentó borrar las huellas de diversas intervenciones poco afortunadas, centrándose en recuperar la esencia del proyecto original. Los tabiques eliminados (baño de planta primera) se encuentran pintados en el pavimento. Y desde 2006, se abrió al público gracias a la gestión de una asociación privada (diferente a la Fundación Le Corbusier) que contribuye a la divulgación de la cultura arquitectónica.

Visitar el interior de las viviendas que Le Corbusier proyectó transmite siempre algo espacial. Es caminar por un pedazo de la historia de la arquitectura. Y en este caso, recorrer el jardín y la cubierta plana de las dos viviendas pareadas fue enormemente gratificante. Y pasear por las calles que conforman la Weissenhof produce a la vez una sensación de melancolía y felicidad. Es algo extraño pero real. Si cierras los ojos puedes escuchar el ruido de las máquinas mientras se construían y sentir las voces de los arquitectos que allí participaron. Porque su huella permanece viva y presente a pesar del tiempo.

Sin lugar a dudas, visitar las viviendas que aún permanecen en pie en la Weissenhof de Stuttgart es absolutamente imprescindible para conocer el origen de la arquitectura contemporánea, y que fue declarada por la UNESCO en 2016 Patrimonio de la Humanidad.

 

Porsche museum, Stuttgart. Delugan Meissl. 2009

Viajar es siempre un placer. Pero cuando lo haces para disfrutar de tu pasión, entonces se convierte en un sueño hecho realidad.

Acabo de regresar de Stuttgart y Munich. La arquitectura guía mi vida, y estar cerca de todo aquello me interesa me hace crecer como arquitecto. La excusa de este último viaje fue visitar el “Posche Museum” siguiendo las huellas de “Delugan Meissl”. Un proceso que comenzó en verano de 2016, tras descubrir el “Eye Museum” de Amsterdam y  que continuó por las calles de Viena (de donde proceden) dos meses después.

 Delugan Meissl logró este proyecto tras ganar un concurso restringido en el año 2005.La pareja que dirige este mediano estudio de arquitectura no es muy conocida, pero considero que forman uno de los mejores estudios de arquitectura de toda Europa. Y la industria automovilística no hace apuestas con los ojos cerrados.

Después de pasar más de 4 horas visitándolo primero por el exterior y posteriormente por el interior  lo único que puedo decir es  que me ha encantado. Incluso más que el Eye museum de Amsterdam (a pesar de tener multitud de similitudes formales). Transmite esa sensación de movimiento detenido en el tiempo que tanto me gusta y que aplico a otra escala en mis modestas obras. Ubicado junto a la fábrica de Porsche (Zuffenhausen), el edificio dispone del acceso principal desde una calle abierta a una rotonda de enorme tráfico rodado, que ha sido bautizada como PorschePlatz. En ella se ubica la escultura vertical “Inspiration 911”, donde 3 vehículos de la marca coronan tres esbeltas e inclinadas columnas. Los otros dos límites de la parcela triangular son un vial y la línea ferroviaria de cercanías, con la que se comunica  a través de una interminable escalera metálica integrada con la urbanización del edificio.

En el Porsche museum las audaces formas que plantean los arquitectos vieneses transmiten en este caso mejor que nadie el espíritu de la marca. Una exclusividad y diseño convertidos en arquitectura de calidad, como no podría esperarse menos la reputación Porsche. Un lugar para soñar con los ojos abiertos, como anuncia la propia marca en el catálogo del museo. Un edificio que soportará perfectamente el paso del tiempo, puesto que no se trata de una edificio actual, sino que pertenece al futuro. El cuerpo principal que conforma el área expositiva tiene una longitud de 140 metros y dispone de tan solo 3 apoyos. La estructura del edificio, sobre todo teniendo en cuenta las sobrecargas de uso que debe soportar, es simplemente impresionante. Una obra de ingeniería maestra.

Con más de 26.000 m2 construidos, sólo una quinta parte se destina a exposición (aproximadamente 5.600 m2). Y el resultado sorprende la enorme compacidad del edificio. Contribuye a ello la uniformidad de los acabados interiores en todas las zonas, y que se agradece para no tener la sensación de estar pasando de un “escenario a otro”, como sucede en el Mercedes-Benz museum.

La piel exterior está formada por piezas trapezoidales de aluminio color blanco mate, que se vuelven especulares y brillantes en su cara inferior para mimetizarse con el entorno y jugar con los cambiantes reflejos a lo largo del tiempo. Dos grandes ventanales rompen la hermeticidad de la “gran caja”: uno, el más grande, abre el restaurante sobre la zona de acceso. Y otro, más pequeño, pone el contrapunto en el extremo contrario de la construcción.

El recorrido por el interior del edificio comienza desde la plaza exterior, donde varios coches de la marca esperan a sus afortunados “visitantes” que podrán disfrutar de la experiencia de conducir un coche exclusivo. Las líneas inclinadas que conforman el pavimento trapezoidal penetran al interior bajo el gran voladizo  que es el “leif motiv” de este edificio. El hall llama la atención por su techo acristalado invadido por un ejército de líneas inclinadas. Desde el fondo del mismo, la escalera mecánica más larga que he visto en toda mi vida te conduce hasta el corazón del museo. En la planta principal, la luz y el color blanco del corian de suelo y paredes invaden todo el espacio. El recorrido comienza en el punto de llegada de la escalera, y avanza cronológicamente por la historia de la marca. Una pequeña inclinación del pavimento genera un recorrido por el perímetro de la gran sala y permite ganar en altura para subir de nivel sin percatarse. Las perspectivas cruzadas que se generan en el interior son impresionantes. Se busca enriquecer el espacio y facilitar giros y quiebros para el visitante que desee salirse del recorrido establecido.

El impresionante voladizo acristalado que avanza hacia la línea ferroviaria (en el extremo opuesto al acceso) es una excusa que aporta poco a la función de museo, pero que justifica y enriquece la audacia de la volumetría del edificio. La espectacular escultura creada dispone parcialmente de una cubierta plana transitable no abierta al público que debe simplemente impresionante

En planta baja, el museo dispone de una cafetería, restaurante informal, tienda de regalos y taller entre otros. En planta primera, un restaurante con una decoración espantosa completa el programa. El Museo organiza múltiples actividades (incluyendo visitas para conocer mejor el edificio) y eventos para todo tipo de público. Todo con el objetivo de acercar el “sueño Porsche” a todos los ciudadanos.

En la monografía “Delugan Meissl architects. Vol.1” editada por el propio estudio y que me regalaron en su estudio de Viena en Octubre de 2016 la información sobre este proyecto expresa la voluntad de realizar “ un cuerpo monolítico, de forma dinámica, que parezca flotar sobre la topografía plegada del solar y del nivel del suelo. La reflectante cara inferior del cuerpo flotante entra en simbiosis con el entorno y multiplica la dimensión de la amplia zona de entrada”. Entre otras cosas, también hacen referencia  a la forma de acceder al edificio y ascender hasta el “universo Porsche”, así como al planteamiento de movimiento en espiral  en el recorrido a través del área expositiva. Y por supuesto, todo ello aderezado de una enorme tensión espacial generada en ese recorrido gracias al “movimiento armónico” de todos los elementos.

Sin duda, un edificio imponente de obligada visita y que puede ser considerado una referencia de la mejor arquitectura europea contemporánea.

reforma de portal en la calle txirula. vitoria-gasteiz

Recorte 1. Reforma de portal Txirula 4

Las imágenes que acompañan este post corresponden a un proyecto que acabo de terminar: la reforma del portal situado en la calle txirula,4 de vitoria-gasteiz. Se trata de un proyecto de interiorismo que plantea materializar el trazo de la luz a través del espacio, diluyendo los límites visuales y espaciales.

La geometría, las líneas oblicuas y  los contrastes de materiales, texturas y colores están de nuevo muy presentes en esta propuesta. El resultado redunda una vez más en esa sensación de “arquitectura detenida en el tiempo” que tanto me gusta y que en este tipo de proyectos funciona tan bien, ya que acompañará al movimiento de los vecinos de esta comunidad a lo largo de su vida.

Enfrentarse a un nuevo proyecto siempre da miedo. Todo reto implica superación, si lo que se busca es aportar algo nuevo a los espacios que el arquitecto tienen la responsabilidad de crear. Cada encargo es un camino nuevo que recorrer, un lugar diferente por explorar, con la experiencia de las obras realizadas. La búsqueda de la elegancia, la funcionalidad y la durabilidad en el tiempo a través del prisma personal del arquitecto.

Estoy deseando que comience esta obra, ya que sin duda el resultado será sorprendente: un espacio innovador que suponga un paso más en la búsqueda interior hacia mi propio estilo.

 

Olot: viaje al corazón de un Pritzker. Día 4

El último día de mi visita a la obra construida del primo Pritzker 2017 comienza con la “vivienda para un carpintero en Olot”. Esta vivienda se encuentra en una calle apartada, en la ladera de una montaña, motivo por el cual es desconocida para muchos locales y me resultó difícil de localizar. Una hermética casa ubicada en una parcela de difícil orografía, y que se resuelve en cuatro niveles: planta baja (acceso y garaje), planta primera (piscina y jardín),planta segunda ( dormitorios) y planta tercera (zona de día). Este nivel se gira 90 º respecto a la directriz de las plantas inferiores, para poder disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad.

La piel exterior y los revestimientos interiores hacen una arriesgada apuesta por un único color: el negro. E incomprensiblemente, salen victoriosos. Los muros de carga de hormigón armado permiten jugar con voladizos desafiantes y arriesgadas aperturas.

Desde allí me acerqué hasta el corazón del parque natural de la Garrotxa, una zona volcánica única en España. Muy cerca de Olot, en Santa Pau, se encuentra el “Pabellón de acceso a la Fageda d´en Jordá”, una pequeña obra de RCR que alberga la función de punto de información para los visitantes. De nuevo la tensión espacial que generan dos volúmenes girados y unidos por una etérea cubierta conforma la base de este proyecto.

El día continúa y me recuerda que tengo una cita pendiente con el restaurante Les Cols: una visita diurna que me permita descubrir de una forma diferente los espacios creados por RCR para Fina Puigdevall. Las gallinas picotean tranquilamente por el jardín, ajenas a las miradas de arquitectos como yo que indagan en el material con el que se construyen los sueños.

Como ya os adelante, en el exterior de la masía RCR ha conseguido crear con el proyecto de las carpas para eventos un espacio enigmático donde el interior y exterior se diluyen. Un lugar para dejarse llevar, para soñar, perfecto para comenzar una vida en común.

Toca hora de regresar, pero aún tengo tiempo de ver una última obra correspondiente a la primera etapa del estudio olotense: la “vivienda unifamiliar Fuelle”, ubicada en Les Presses. Esta obra repite de nuevo el planteamiento de fuerte volumetría y contraste cromático, resolviendo el programa en dos plantas. La forma en planta y su propio nombre derivan de la parcela en la que se ubica, con forma curva en el frente principal donde se ubica el acceso. Hacia el exterior asoman cuatro herméticas piezas, que se fusionan y abren con generosidad hacia la zona verde privada.

Y desde aquí poco más: vuelta a la realidad. Un camino de regreso en el que medito sobre muchas de las cosas que he visto, leído, escrito, dibujado y pensado en estos cuatro días. Como dijo Rafael Aranda “ Tenemos que ser esponjas para absorber con nuestro cuerpo y nuestra sensibilidad todo lo que el entorno en el que trabajamos puede darnos. No es mirar, es ser capaz de ver. Y de experimentar, sentir y absorber.”

Yo es lo que hago: ver. Porque fijarme en el lenguaje de personas con el talento que poseen RCR me sirve para encontrar mi propio estilo. Gracias, Rafael, Carme y Ramón.