casa 33

el proyecto de toda una vida…

agosto 2019

Me declaro culpable. Culpable de no profesar los principios básicos de arquitectura. Al menos, de la más ortodoxa; aquella que se enseña en las escuelas más puritanas, las más racionalistas. Clases impartidas por correctos profesores que proyectan puros edificios racionalistas. Siguiendo las pautas establecidas. En definitiva, proyectos absolutamente predecibles y aburridos. Lo siento pero yo no soy