casa 33

el proyecto de toda una vida…

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Me declaro culpable. Culpable de no profesar los principios básicos de arquitectura. Al menos, de la más ortodoxa; aquella que se enseña en las escuelas más puritanas, las más racionalistas. Clases impartidas por correctos profesores que proyectan puros edificios racionalistas. Siguiendo las pautas establecidas. En definitiva, proyectos absolutamente predecibles y aburridos. Lo siento pero yo no soy

En Londres los ejemplos de arquitectura de calidad son escasos. Así de claro. Abunda la mediocridad. No se podía esperar más de una población con una dieta culinaria tan exigua. La arquitectura británica me resulta sosa, poco creativa. Muy tecnificada pero carente de frescura, salvo contados ejemplos. El máximo exponente de la arquitectura contemporánea londinense

Londres es un crisol de tendencias. De diversidad. Pura efervescencia de ideas. Una ciudad gris en lo climatológico, pero llena de color en riqueza mental. Un escenario salpicado de pinceladas de color rojo intenso: los autobuses de dos plantas, las desfasadas pero alegres cabinas telefónicas, los soldaditos de plomo que desfilan milimétricamente, el logotipo del