reforma de portal en vitoria-gasteiz

 

Hoy quiero compartir con vosotros uno de los últimos espacios que poseen mi firma. Se trata de un portal ubicado en el centro de vitoria-gasteiz, donde la geometría juega con el espacio, abrazando el aire y envolviendo a las personas que lo atraviesan. Donde la luz de la calle atraviesa el techo del portal y se diluye en un gran espejo ubicado al fonde del espacio. Y todo esto sucede gracias al gran protagonista de esta obra: la lámpara “RAY ONE”. Un prototipo diseñado por mí y que simplemente ha quedado espectacular.

Las obras nunca se terminan. Se abandonan. Y tampoco resultan jamás como fueron imaginadas. Con suerte, se aproximan. En el camino se pierden intenciones deseadas; y se encuentran sensaciones inesperadas. A veces el resultado es simplemente sorprendente. Para bien o para mal. Pero la búsqueda de un lenguaje propio se transmite en cada proyecto. A través de cada línea, de cada superficie. De cada espacio.

No me interesan las ideas: me importa el resultado. El estilo (aunque no sea el mío). Lo que me transmiten los espacios. Porque las ideas pueden ser muy interesantes, pero si no hay sentimientos es porque la calidad de esa arquitectura no es suficientemente buena.

Esta obra de reforma de portal vuelve a transmitir la idea de “movimiento detenido en el tiempo”. Una obsesión en mi trabajo. Un espacio donde las líneas se abren y se cierran; se juntan y se separan. Donde los reflejos confunden y los límites se diluyen. Público. Privado. Portal. Frontera. Suelo. Pared. Techo. ¿Dónde está el límite?

A pesar de los pequeños cambios acontecidos a lo largo de la obra, estoy contento con el resultado.

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