Hi, dear Zaha!
Hoy,31 de marzo de 2026 se cumplen diez años desde el funesto día en el que nos dejaste de forma prematura y no he podido evitar acordarme de ti. Sucedió en Miami, una ciudad que adorabas y donde en ese momento se erigía la estructura de la Torre One Thousand Museum. Tus últimos años no paraste de coger vuelos, pero ese día hiciste un viaje sin retorno. El más triste de nuestra existencia.
Como sabes, en la Tierra tenemos la bonita costumbre de felicitar las efemérides: los cumpleaños, los aniversarios, los nacimientos y todo lo que sea digno de ser recordado. La muerte (un tema tabú en la sociedad europea actual) suele recordarse en la intimidad. Pero a ti, una outsider total, seguro que no te importa.
Eras tan joven… tan vital, tan auténtica…Única e irrepetible. Intrépida de los pies a la cabeza. Insaciable, en constante búsqueda. Con un estilo propio inconfundible aderezado por un halo de misterio. Sacrificaste tu vida personal por tu pasión, la arquitectura fue tu pasión y tu empatía por los más desfavorecidos te acompañó siempre.
Tenías solo 65 años y un futuro estelar. Sucedió justo cuando la primavera acaba de comenzar y la naturaleza se inunda de vida. Igual que lo estabas tú y tu arquitectura. Una fatal coincidencia, aunque estoy completamente seguro de que allá donde estés tu vibrante energía irradiará luz y amor por todo el espacio. Supongo que en el fondo esa naturaleza que te inspiró desde niña fue la que quiso llevarte contigo para seguir proyectando en otro lugar muy lejos de aquí.
Sí, porque tu personalidad observadora te condujo en la adolescencia a concluir que no existen esquinas en las dunas del desierto, en los ríos y en los lagos. ¿Qué sentido tendría por tanto esa obsesión del hombre por construir de espaldas a la naturaleza? El ángulo recto es aburrido, y existen otros 359 ángulos más para enriquecer los proyectos y las ciudades. Así que… manos a la obra. Tras abandonar el colegio católico en el que estudiaste en Bagdad, tus padres pudieron hacer frente a tus estudios en Europa y ese dinero no pudo estar mejor invertido.
Permíteme que te tutee, pero a pesar de que no hayamos coincidido en este mundo sé que un día nos encontraremos. Tenemos muchos temas en común sobre las que disfrutaremos conversando. El más importante: la pasión por la arquitectura y su poder de transformación para hacer de este mundo un lugar mejor. En el contexto actual, sin duda merece la pena intentarlo.
Mi “confianza” se ha forjado a lo largo de casi 30 años. Y nace desde el estudio de tu prolífica obra construida, tus geniales proyectos no construidos, tus ininteligibles dibujos, tus desafiantes maquetas, tu espectacular mobiliario, tu rompedor diseño interior, tus incursiones en el mundo de la moda y tus cercanas conversaciones que dejaste como precioso legado. Recuerdo la primera vez que me crucé contigo. Fue en la biblioteca de la escuela de arquitectura de San Sebastián. Yo era un inquieto estudiante cuando escuché tu nombre por primera vez. El primer pensamiento que me vino a la mente fue ¡qué nombre tan extraño!, pero en cuanto descubrí el primer proyecto tuyo (Estación de bomberos de Vitra, en Weil am Rheim, Suiza) supe que tu personalidad también se salía de todos los convencionalismos posibles. Y cuando supe que Hadid significa “hierro” comprendí que tu destino estaba escrito.
A partir de ese momento y hasta el día que el destino te arrebató cruelmente de este mundo he seguido con ilusión la gran mayoría de tu trabajo. El restaurante Moonsoon de Japón (que habías concluido unos años antes) también “fue la caña, eh?”. Se notaba que te divertías. Mostraban tu carácter creativo, original y procaz, sin pensar en las consecuencias. Zaha Hadid en estado puro. Esos dibujos coloristas sobre fondo negro eran ininteligibles, pero a mí me parecían geniales. Después, he comprado múltiples libros y revistas El CROQUIS de carácter monográfico sobre tu obra: el primero, en septiembre de 1999.El ultimo, hace unos años: el bellísimo cuento “ The world is not a rectangle”(1).
Tu legado es casi infinito y tu inspiración, incalculable. Cimentaste tu estilo en la observación del entorno y en el cuestionamiento de todas las reglas establecidas. Preguntarse de forma permanente “por qué” te permitió alcanzar nuevos territorios ignotos hasta tu llegada. Gracias a la confianza en ti misma y tu perseverancia. Y siempre pensando no solo en los poderosos que podían actuar como promotores de tus proyectos, sino en las personas más desfavorecidas; acercando a sus vidas una arquitectura única que emociona. Por eso ha sido siempre una maravilla analizar tu trabajo. Me has enseñado tanto…
De forma coetánea, he visitado muchas de tus obras a lo largo de los años (sobre todo las ubicadas en Europa) y algunas de ellas en varias ocasiones. Y con cada visita, siempre he descubierto un nuevo toque mágico en todas ellas. Desde la Biblioteca del Campus WU de Viena (Austria) hasta el pabellón puente de Zaragoza (dos obras en las que convives junto a Carme Pinòs), pasando por el Centro Acuático de Londres, la mencionada obra en el campus de Vitra, tus bloques residenciales, centro comercial y torre de oficinas en Milán, la sala de catas de las Bodegas Viña Tondonia en Haro (La Rioja, España), la estación de esquí en Innsbruck (Austria), tu particular diamante en Amberes, la planta primera del hotel Puerta América en Madrid o el edificio de viviendas IBA de Berlín, una de tus primeras obras.
Al terminar la carrera en Londres, te integraste en OMA junto a Koolhaas, formaste STUDIO 9 junto a varios compañeros inquietos como tú y fuiste profesora y creadora incansable toda tu vida, dejándonos una obra inabarcable por cantidad y por calidad. Un trabajo inclasificable que encontró muchísimas dificultades para materializarse, especialmente en el entorno de Londres, donde estaba tu estudio. Pero tu tenacidad, talento y constancia te condujeron a ganar el premio Pritzker en 2004. Un hito para la historia de la arquitectura, con el que rompiste todos los techos de cristal del mundo. Fuiste la primera mujer en conseguirlo y además con una obra muy personal, transgresora y desafiante del mainstreaming dominante. Impresionante. Imagino las enormes dificultades con las que te encontraste. Especialmente en Reino Unido, donde fuiste especialmente denostada. Ya sabes, nadie es profeta en su tierra. Aunque tú fueses iraquí.
La arquitectura ha sido históricamente un mundo dominado por el hombre. Y por si fuera poco ser mujer, además eras autosuficiente, emigrante y de origen árabe: de Ia antigua Mesopotamia, cuna de grandes civilizaciones. Irak. Un país en fase de transformación y crecimiento cuando despegaste de allí rumbo a un futuro prometedor.
Como ya sabrás por las noticias interestelares, el mundo dominado por la masculinidad tóxica no ha mejorado. Todo lo contrario. El Golfo Pérsico, que se había transformado en el epicentro de la cultura mundial, ha mutado a escenario de una guerra ilegal descontrolada que está provocando una catástrofe humanitaria brutal. Por desgracia, la historia se repite. Imagino tu decepción al conocer que Tony Blair (Primer Ministro británico al que tú votaste) formó parte de la ilegal invasión de tu país. 23 años después no hemos aprendido nada, y lo triste es que la descomposición del orden internacional es una realidad en muchos otros lugares del mundo. No comments.
Pero volvamos a mi historia personal contigo. Concretamente, al año 2015. Yo me encontraba en Milán, Italia, con motivo de la EXPO UNIVERSAL que se celebraba ese año. Como en todos mis viajes de “arquitecto explorador”, mi estancia en la capital mundial de la moda y el diseño también incluía la visita de la arquitectura contemporánea. Por eso me acerqué a “CITYLIFE”, uno de las principales áreas de expansión de la ciudad, donde descubrí la fuerza de tus bloques de viviendas en altura. Figuras sinuosas que configuran un espectáculo para los sentidos: la perspectiva futurista con la que cualquier persona imagina la Tierra dentro de 100 años (si no se extingue antes la civilización, claro).
Junto a ti, también visité las viviendas de mi amado Daniel Libeskind. Toda una sorpresa. Me dije: ¡guau, esto sí que es romper con la tradición histórica de Italia! Y poco después, recuerdo a la perfección el pensamiento que me vino a la cabeza, al asomarme por encima de unas vallas de obra donde figuraba tu nombre. La estructura del centro comercial y la base de la torre que habías proyectado comenzaba a emerger con tu característico sello personal. Sí, fue justo en ese momento en el que me imaginé cruzándome contigo en la parada del metro o en el bar más cercano, al salir de una visita de obra. ¡Ya ves qué tontería! Pero en esta vida todo es posible y yo, que soy un soñador, es lo que pensé.
Aquel año comenzaba a tomar forma la CityLife Tower que habías proyectado. Todavía no sabía que tu obra formaba parte de un masterplan que incluía 3 torres (Tre Torri), donde los promotores de aquel innovador complejo habían previsto hacer convivir a tres maestros de la arquitectura contemporánea: Daniel Libeskind, Arata Isozaki y tú. Por cierto: siempre has sido una rebelde, pero la foto que nos dejaste para la posteridad daba fe de tu carácter indomable. Munición para quienes te tildaban de prepotente y altiva. En realidad, tu comportamiento se debía a tu fuerte nivel de autoexigencia (que son dos cosas muy diferentes). Estoy seguro de que esa primera impresión era solo un mecanismo de defensa, y que ese muro de protección desaparecía con las personas de buen corazón. Aunque por desgracia las injusticias te acompañaron toda tu vida. Me refiero a ganar un concurso y finalmente que el proyecto no se llegue a materializar, como sucedió en la Ópera de Cardiff, Gales.
De vuelta a Milán, en la imagen publicada donde apareces junto a los dos mencionados arquitectos y Pier Paolo Maggiora, la distancia física que mantienes evidencia la distancia mental a la que te sitúas del establishment. Un peldaño más arriba que esos tres hombres (compañeros de profesión) y mirada perdida hacia tu izquierda. Lo respeto. Tus motivos tendrías. Pero debo confesarte que cuando conocí a Daniel Libeskind en Londres fue super amable conmigo. Y no solo eso: dijo en dos ocasiones al ver una imagen de mi casa (la casa 33): “You have a very beautiful house”. Recogió mi tarjeta de visita y se despidió con un: “I will mail you”. Yo no podía creerlo, así que le dije: “Really?” y el volvió a repetir la misma frase. Y lo cumplió. Estuvimos a punto de colaborar, pero la pandemia truncó mis ilusiones. Por eso puedo asegurarte que Daniel es una gran persona, cercana y honesta.
En cualquier caso, está claro que les gustaste a los italianos, porque además de estas intervenciones en Lombardía conseguiste un hito: proyectar y construir en Roma el indomable museo de arte contemporáneo MAXXI, un sacrilegio para los defensores más conservadores de la tradición clásica: ¡la que liaste!
Me despido ya. Como afirma el título de este pequeño homenaje, espérame en el cielo. Ten paciencia, porque tengo idea de retrasarme un poquito. Me quedo aquí con Daniel Libeskind, Carme Pinòs y muchos otros compañeros de profesión con quienes sí he tenido la suerte de conversar. Estoy seguro de que en el firmamento no te faltará diálogo con Enric Miralles o Frank Gehry, que recientemente se ha mudado a vuestro universo arquitectónico.
Muchísimas gracias por todo lo que nos diste. Conocimiento, humanidad y fuerzas para abrir nuevos caminos. Y por conseguir lo imposible. Plantaste una semilla en nuestros corazones con la esperanza de que el tiempo los transformase en amor infinito. Y lo conseguiste. Con la naturaleza como fuente de inspiración permanente. La del Irak que conociste siendo una niña. Así eras tú. Autoexigente, Irreverente, controvertida y adorable a partes iguales. Y yo te admiro profundamente. Con toda mi alma.
I remember everyday that “The world is not a rectangle” (1). Thank you very much and…
¡Happy Birthday, Zaha!
Wait for me in heaven.
- “The world is not a rectangle” es una delicada publicación infantil de Jeanette Winter , una ilustrador estadounidante maravillosa. Este libro contiene un exquisito retrato de la trayectoria de Zaha Hadid. Absolutamente recomendable por su sencillez, amor y fidelidad a la historia de su protagonista. Las ilustraciones son preciosas y muestran de forma nítida la inspiración de Zaha a lo largo de toda su vida: la naturaleza. No os lo podéis perder.




